El pasado 31 de diciembre, la secretaria de Estado de Educación, Formación Profesional y Universidades, Montserrat Gomendio, declaró que el Gobierno no tiene intención de implantar el sistema de préstamos para estudiantes universitarios para esta legislatura. Las razones, según declara, es que “ahora las posibilidades de que los jóvenes devolvieran esos préstamos serían bajísimas” debido a la alta tasa de paro juvenil.

El polémico debate sobre la financiación de las universidades fue propuesto hace dos años por el actual Ministro de Educación, José Ignacio Wert, cuando se redujo la cuantía y acceso al sistema de becas. En junio pasado se volvió a sacar a la palestra. Gomendio planteaba que el actual sistema de financiación de los estudios universitarios tiene un coste muy elevado y quiso volver a airear el debate de si se debería pasar de un sistema de becas a un sistema de préstamos. Tras una visita oficial para conocer el sistema universitario británico, este les pareció interesante como modelo para incluir en el debate sobre la financiación universitaria.

Financiación de las universidades en Europa

En las universidades británicas se produjo en cambio recientemente en cuanto a su sistema de financiación. Se eliminó la subvención directa a los centros y se aumentó el precio de las matrículas con el fin de que fueran directamente los estudiantes los que sufragaran estos costes mediante el pago de las tasas universitarias. A cambio, el Estado diseñó un sistema de préstamos para los alumnos/as con condiciones especiales. Cómodos plazos y sin intereses para aquellos alumnos que consigan un empleo de más de 21.000 libras anuales. Es lo que el ministro ha llamado “préstamos contingentes”, aquellos que condicionan su obligatoriedad de devolución si se consigue cierto nivel salarial.

Desde otras asociaciones y partidos políticos se alegó que había otros modelos en Europa en los que fijarse. Estos ejemplos son Dinamarca, Estonia y Austria, entre otros. En estos países la matrícula de los estudios de grado es gratuita y además ofrecen becas para material y alojamiento.

Desde el Gobierno tratan de aclarar que no se pretende eliminar el sistema de becas para sustituirlo por uno de préstamos al estilo británico. Diversas asociaciones argumentan que este modelo limitaría la igualdad de oportunidades al acceso a la educación superior de los alumnos más desfavorecidos.

¿Qué opinan los expertos?

Los expertos opinan que lo ideal es un sistema mixto. Las becas no deben ser sustituidas, además de porque es un sistema que garantiza el acceso a los estudios superiores de las personas con menos recursos, porque el retorno a la sociedad de la inversión pública en becas está muy justificada. Si se apoya económicamente a un estudiante de medicina, los beneficios que revierten a la sociedad son cuantiosos. Según estos mismos expertos, los préstamos podrían ir dirigidos a determinadas especializaciones que en su actividad profesional posterior vayan a sacar un claro beneficio.

La actual financiación de las universidades españolas se hace desde tres administraciones diferentes: la autonómica, que financia directamente a las universidades; la estatal, que es la encargada de la concesión de becas, y la europea.