Recientemente he tenido la oportunidad de leer dos discursos de graduación que cayeron en mis manos de pura casualidad buscando algún artículo inspirador sobre el éxito y las maneras de conseguirlo. Y eso unido al hecho de haber pasado recientemente la plena época de graduaciones me dio la idea de recopilar algunos discursos realmente útiles y motivadores pronunciados por personalidades famosas, por líderes o genios de nuestra época. ¿Qué se le dice a unos estudiantes que acaban de terminar sus carreras y se enfrentan a una situación nueva que no puede sino generar miedo e incertidumbre?

Sin duda alguna, si un discurso de graduación ha pasado a la historia ese ha sido el que pronunció Steve Jobs el 12 de junio de 2005 a los graduados de la Universidad de Stanford. Un discurso que se ha puesto como ejemplo de oratoria por su carga emocional y que fue pronunciado curiosamente por alguien que nunca se licenció y que por tanto nunca había asistido antes a un acto académico de este tipo, como él mismo reconoció. Quizás por esa misma razón no le faltaba ni un ápice de humildad. “Seguid hambrientos. Seguid alocados” concluía aquél discurso en el que previamente Jobs había hablado de los sueños y de la muerte

“Tenéis que encontrar lo que amáis. Seguid buscando. No os detengáis (…) La muerte es el destino que todos compartimos. Nadie ha escapado de ella. Y es como debe ser porque la muerte es muy probable que sea la mejor invención de la vida. Es su agente de cambio. Elimina lo viejo para dejar paso a lo nuevo. Ahora mismo, vosotros sois lo nuevo, pero algún día, no muy lejano, seréis los viejos. Y seréis eliminados. Lamento ser tan trágico, pero es cierto. Vuestro tiempo tiene límite, así que no lo perdáis viviendo la vida de otra persona. No os dejéis atrapar por dogmas, no viváis con los resultados del pensamiento de otras personas. No permitáis que el ruido de las opiniones ajenas silencie vuestra voz interior. Y más importante todavía, tened el valor de seguir vuestro corazón e intuición, porque de alguna manera ya sabéis lo que realmente queréis llegar a ser“.

El año pasado, el discurso del escritor Michael Lewis a los estudiantes de Princeton fue comparado con el propio discurso de Jobs por su sinceridad.

“Reconoced que si habéis tenido éxito, es porque habéis tenido suerte. Quiero recalcar esto porque es algo que es muy fácil de olvidar (…) A la gente no le gusta que su éxito personal sea explicado por el papel que la suerte ha jugado en sus vidas. Sobre todo, a aquellos que han llegado más lejos. Quieren pensar que su triunfo era inevitable”.

Otro que conviene destacar es el discurso del escritor norteamericano David McCullough Jr en la Wellesley High School de Massachusetts en 2012. El discurso fue una auténtica reprimenda pública a los padres presentes en el acto por la sobreprotección que habían ejercido sobre sus hijos.

Habéis sido consentidos, mimados, adorados, protegidos y embalados en plástico de burbujas (…) Al contrario de lo que vuestros trofeos de fútbol y vuestro brillante certificado de notas sugieren, a pesar de lo que os diga la loca tía Sylvia, no importa cuántas veces vuestra mamá haya aparecido para salvaros, no tenéis nada de especial (…) A lo largo y ancho del país no menos de tres millones de licenciados se están graduando en este preciso momento en más de 37.000 colegios. Eso implica que hay 37.000 estudiantes que han sacado las mejores notas de su promoción, 92.000 coristas contraltos, 340.000 deportistas fantoches y 2.185.967 pares de botas de invierno”.

El presentador de televisión norteamericano Conan O’Brien ofreció en 2011 en Darmouth otro de esos discursos que se recordarán durante mucho tiempo. Cargado de humor y bajo el título “La vida no es justa”, O’Brien afirmaba que hoy en día un diploma universitario no da ninguna ventaja competitiva a nadie porque casi todos los jóvenes norteamericanos tienen uno.

“Es nuestra incapacidad para convertirnos en nuestro ideal lo que finalmente nos define y nos hace únicos. No es fácil, pero si aceptas la desgracia y la manejas, el fracaso percibido puede ser el catalizador de una profunda reinvención”.

Por último, no podemos olvidar el discurso de J.K. Rowling en 2008 en la Universidad de Harvard [parte 1 y parte 2]. Rowling tituló su discurso “Los beneficios del fracaso y la importancia de la imaginación”. Acerca del fracaso, la autora de las novelas de Harry Potter afirmó lo siguiente:

El fracaso significa un camino hacia lo no esencial (…) y me enseñó cosas acerca de mi misma que no hubiese podido aprender de otra manera. Descubrí que tengo una fuerte voluntad, y más disciplina de la que esperaba. Y también descubrí que tenía amigos cuyo valor es mucho más alto que el de los rubíes. La noción de que has surgido más sabia y más fuerte desde el fondo significa que eres, para siempre, segura de tus habilidades de sobrevivir. Nunca te conocerás verdaderamente, ni las fortalezas de tus relaciones, hasta que ambas sean puestas a prueba ante la adversidad“.

Y sobre la imaginación dijo:

“No es sólo la capacidad única de los humanos de visionar lo que no es realidad, y por lo tanto, la fuente de todas las invenciones e innovaciones sino que es la capacidad más transformadora y reveladora porque es el poder que nos permite enfatizar con humanos cuyas experiencias nunca hemos compartido”.

Imagen: New Graduate (Flickr) con licencia CC de Adam Logan.