Hasta el año pasado en España existían hasta 43 modelos de contratación distintas. Con la última reforma legislativa aprobada únicamente quedan cuatro contratos laborales posibles. A saber, indefinidos, temporales, de formación y aprendizaje y de prácticas. Sin embargo, atendiendo a las circunstancias de cada empresa o del trabajador se pueden añadir numerosas claúsulas. Tantas que el Ministerio de Empleo ha creado una herramienta informática para que las empresas puedan confeccionar los contratos.

Lo cierto es que distintos organismos internacionales habían denunciado en más de una ocasión la maraña jurídica en la que estaba envuelta la legislación laboral española. En 2013 existían por ejemplo hasta seis tipos de contratos indefinidos y nueve de duración determinada. El objetivo de la reforma que entró en vigor el pasado 1 de enero de 2014 por tanto es evidente: simplificar los procedimientos de contratación.

Para empezar sólo se dejan cuatro modalidades generales de contratación:

  • Contratos indefinidos: una modalidad que puede ser a tiempo parcial o completo.
  • Contratos temporales: incluyen los antiguos contratos por obra o servicio, de interinidad o eventuales por circunstancias de la producción.
  • Contratos de formación y aprendizaje: contratos de 1 a 3 años sólo para trabajadores menores de 25 años (aunque podrán hacerse a los menores de 30 años mientas la tasa de paro esté por encima del 15%).
  • Contratos en prácticas: contratos de 1 a 3 años sólo para trabajadores menores de 25 años (aunque podrán hacerse a los menores de 30 años mientas la tasa de paro esté por encima del 15%).

Por otro lado, con la reforma introducida sólo se deja un instrumento para poder contratar. Y es telemático. A través de la propia página web del servicio público de empleo pueden descargarse, rellenarse y volver a enviarse los contratos a la administración. Esta medida pretende entre otras cosas liberar a numerosos funcionarios públicos que se dedicaban hasta la fecha fundamentalmente a sellar los contratos de trabajo para que puedan dedicarse a otras necesidades. Y por otro lado trata de simplificar y hacer más transparente el proceso de contratación.

Un asistente virtual permite a los empleadores sellar el contrato correspondiente. Este asistente guía a los usuarios a través de cinco sencillos pasos: elegir el perfil de trabajador que se desea contratar, indicar el tipo de jornada que se necesita para ese trabajador (a tiempo completo, a tiempo parcial o fijo discontinuo), seleccionar el tipo de contrato que se le va hacer (indefinido, temporal, de formación y aprendizaje o en prácticas) y por último seleccionar las cláusulas específicas del contrato con los incentivos correspondientes que existen.

La reforma por tanto no tiene nada que ver con la introducción del contrato único, una reforma que ha despertado numerosas suspicacias. Y es que una reforma de tal calado afectaría directamente a las posibilidades y las fórmulas de despido en detrimento de los derechos del trabajador. De ahí que se hayan mantenido cuatro tipos de contratos distintos: indefinidos, temporales, de formación y de aprendizaje y prácticas.

Y no sólo eso, sino que todos estos contratos como hemos visto están gobernados por una serie de cláusulas de carácter general y además también es posible atender a las especificidades de cada empresa y de cada trabajador a través de la introducción de otras fórmulas condicionantes. Así la edad del empleado, la duración del contrato (tanto si es a tiempo parcial como a tiempo completo), la naturaleza del mismo (ya sea indefinido o temporal), la existencia de discapacidades de algún tipo en los empleados contratados, o el hecho de que la contratación esté amparada por las normas contra la violencia de género pueden modificar sustancialmente las condiciones de los contratos.