La automatización se refiere a la destrucción de puestos de trabajo que se produce cuando una máquina sustituye el trabajo humano. Actualmente se ha convertido en una de las principales preocupaciones en el futuro del ámbito laboral. Estudiar este fenómeno ayudará a desentrañar soluciones. Es global, pero no afecta a todas las zonas por igual, esta es la conclusión a la que llega un reciente estudio de la OCDE. España es uno de los países donde la brecha regional es más pronunciada.

En su estudio Creación de empleo y desarrollo económico local 2018, la OCDE se ha centrado en la distribución geográfica para analizar el futuro del empleo. Y ha encontrado grandes diferencias entre las distintas zonas, incluso dentro del mismo país. Este es un factor más que se debe tener en cuenta, pues afectará a la oferta y calidad del empleo y, por tanto, a la población activa de cada región.

Las diferencias entre las distintas regiones

Todas las regiones estudiadas en el informe de la OCDE corren un riesgo de automatización. Sin embargo, el porcentaje no es el mismo en unos lugares que en otros. De media, hay una diferencia de 9 puntos porcentuales entre las regiones con menor riesgo y las que presentan mayor riesgo de automatización dentro de los 21 países que se han analizado.

Canadá se erigiría como uno de los países más estables. La diferencia en cuanto al riesgo de automatización de sus distintas regiones es de un solo punto porcentual. En cuanto a países donde la brecha entre regiones es más pronunciada, España destaca especialmente por los 12 puntos porcentuales que separan la región con menor riesgo de automatización (Castilla-La Mancha, según el informe) y la de mayor riesgo (Murcia).

La inclusión es otro de los factores que se estudian en paralelo a la automatización en este informe. Hay lugares donde se ha logrado mejorar la productividad y, a la par, se ha aumentado la inclusión de los grupos con mayor riesgo (las personas en paro a largo plazo, las migrantes o las que presentan una discapacidad, entre otras). Pero esto solo sucede en el 30% de los países de la OCDE. A rasgos generales, las ciudades europeas muestran una mayor eficacia en este punto que las americanas.

La automatización del trabajo ya está aquí

Qué soluciones se apuntan ante el riesgo de automatización

La gran ventaja de poner nombre y estudiar los fenómenos que van afectando al mundo laboral es que se pueden entrever soluciones y medidas que se pueden aplicar. Esto hace posible programar políticas que traten de enmendar las desigualdades. El informe señala las siguientes vías de trabajo para reducir la brecha geográfica causada por el diferente riesgo de automatización:

  • Programas de cualificación. Las regiones con menor riesgo de automatización son las que presentan mayores índices de trabajo cualificado. La elaboración de programas de cualificación permitiría dirigir a las personas con más posibilidades de perder su empleo hacia otros con menor riesgo de automatización.
  • Facilitar la transición hacia actividades con mayor valor agregado. El trabajo humano aporta un valor agregado a determinadas funciones que no se pueden automatizar. Se propone elaborar políticas que apoyen la inversión en procesos sostenibles de producción para favorecer una transición desde actividades automatizadas a actividades con valor agregado.
  • Impulsar la economía social. El desarrollo de la economía social podría ser una medida complementaria para reducir la automatización. Los grupos en riesgo de exclusión a los que suele ir dirigida este tipo de economía se ven mucho más afectados por el riesgo de automatización. Potenciarla puede suponer una solución adicional eficaz de actuar contra este fenómeno.