Tanto la formación como las cualificaciones de las mujeres son iguales o superiores a la de los hombres. Sin embargo, esto no se refleja en los salarios. Según datos de Eurostat, la retribución media de las mujeres españolas fue un 18,8% inferior a la de los hombres en 2014, una diferencia de casi dos puntos y medio por encima de la media europea (16,4%). Es el país donde más ha crecido la desigualdad desde el inicio de la crisis.

España se convierte así en el sexto país de la Unión Europea con mayor brecha salarial por género, por detrás de Estonia (28%), Austria (23%), República Checa (22%), Alemania (21,5%) y Eslovaquia (21%). En este sentido, llama la atención que países como Alemania y Austria tengan una mayor diferencia entre los salarios brutos de hombres y mujeres. Ello es debido a que, tal como precisa Eurostat, “en la brecha salarial de género inciden otros factores que van más allá de la cuestión de igual remuneración por igual trabajo”. Así, los países que tienen una diferencia salarial más acusada muestran en general un mayor peso de la industria, un sector en el que la remuneración es más alta y la presencia de hombres en las plantillas es mayor.

Los países europeos con una menor brecha salarial de género son Eslovenia (3%), Malta (4,5%) e Italia (6,5%). 

¿Dónde están las causas?

Esta diferencia salarial se debe a la alta concentración de mujeres con salarios bajos o muy bajos, la contratación a tiempo parcial (que afecta mayoritariamente a las mujeres) y su escasa presencia en los tramos de retribuciones salariales más altas. En el sector sanitario, por ejemplo, las mujeres constituyen el 77% de todos los trabajadores; sin embargo, la brecha salarial es de casi un 25%. Algo similar sucede en el sector financiero, donde la presencia de hombres y mujeres es más equilibrada (un 50% frente a un 49% de mujeres). Lo que suele ocurrir es que quienes ocupan los cargos más importantes (y mejor pagados) son mayoritariamente hombres.

Detrás de estos datos se encuentra muchas veces la conciliación de la vida laboral y familiar. En la mayoría de los casos, es la mujer quien renuncia durante un periodo de tiempo a un trabajo remunerado o reduce su jornada laboral para cuidar a la familia, con lo que sus oportunidades para poder progresar en sus trabajos y recibir un mayor salario también se ven reducidas.

A ello se añade el mantenimiento de tradiciones y roles de género, que determinan el papel que mujeres y hombres en la sociedad y, por tanto, en el ámbito laboral o a la hora de elegir estudios, o la discriminación en el lugar de trabajo, que se da cuando hombres y mujeres no reciben el mismo salario a pesar de realizar el mismo trabajo (una práctica prohibida por las leyes europeas pero habitual en muchas empresas).

La brecha se amplía en el caso de las pensiones de jubilación

La desigualdad salarial se perpetúa y amplía cuando hablamos del sistema de pensiones. Según los últimos datos publicados por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social, las mujeres cobran 421 euros menos de pensión al mes que los hombres. Así, la brecha entre ambos se sitúa en un 37%.

Esto se debe a que las mujeres trabajan menos tiempo, reciben salarios más bajos y tienden a jubilarse antes que los hombres. Según datos del Gobierno de España, la cotización media de una mujer se sitúa en 31,3 años frente a los 40,6 años de los hombres. Como consecuencia, ellos reciben una pensión media de 1.119 euros, mientras ellas obtienen una nómina de 698 euros, con lo que la pensión media en España se queda en 903 euros.

El complemento de maternidad para las pensiones contributivas

Con el objetivo de corregir la brecha salarial en las pensiones, el Ejecutivo aprobó el año pasado una medida conocida como complemento de maternidad en las pensiones, que entró en vigor el 1 de enero de 2016. Esto supone que las mujeres que se jubilen a partir de este año verán incrementada su pensión un 5% si han tenido dos hijos, un 10% si han tenido tres y un 15% para las que hayan tenido cuatro o más. Sin embargo, existen excepciones, como jubilarse voluntariamente o de forma parcial, y límites para las pensiones más altas.