PowerPoint puede ser nuestro mejor aliado o nuestra peor pesadilla a la hora de hacer una presentación, ya que tiene tantas opciones que puede empujarnos a querer usarlas todas. Sin embargo, como en todo buen diseño, la clave está en el equilibrio: utilizar las opciones disponibles que sean mejores para comunicar el mensaje que queremos dar a nuestra audiencia. Sin embargo, en muchas ocasiones no tenemos tiempo para hacer una presentación desde cero y tenemos que recurrir a las plantillas. ¿Cuáles son tus mejores opciones en estos casos?

Si quieres que tu presentación sea algo diferente, la primera norma es no recurrir a las plantillas prediseñadas en el programa PowerPoint. Todo el mundo las conoce y, además de no ser diseños demasiado atractivos en la mayoría de los casos, crearás un efecto sorpresa nulo. Busca plantillas diferentes: Internet está lleno.

A la hora de elegir la plantilla que utilizarás en tu presentación, ten en cuenta la historia que quieres contar: ¿necesitarás mucho texto? ¿Es realmente necesario tanto texto? ¿Sería mejor contar tu historia con imágenes? A veces las plantillas que puedes necesitar son de lo más sencillas: un fondo de color o un pequeño detalle que dé un toque a tus diapositivas. También tienes que tener en cuenta el ambiente en el que tu presentación va a desarrollarse: luz que habrá en la sala -fondo oscuro y texto claro para presentaciones en penumbra; fondo claro y texto oscuro para presentaciones en salas luminosas-, cantidad de personas, la distancia a la que el público estará de la pantalla… Son detalles que importan para diseñar una presentación y que la gente no sufra la conocida “muerte por PowerPoint.

Entonces, ¿cuáles son las mejores plantillas para tus presentaciones? Depende de la historia que quieras contar y del contexto en el que vayas a contarla. Es bueno tener un archivo de plantillas preparado por si las necesitas, clasificado por las diferentes circunstancias que puedan darse en tus presentaciones. Sitios donde buscarlas hay muchos, pero recuerda no dejarte llevar por la emoción que provocan los colorines y piensa siempre en el mensaje que quieres transmitir. No parece muy profesional explicar los resultados de nuestra empresa con un PowerPoint lleno de arcoiris y Comic Sans, ¿no? A no ser que sea una guardería, claro…

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