Para la mayoría de la gente normal -siempre hay algún rarito- las cucarachas son unos bichejos asquerosos que surgen debajo del váter en invierno y que matas usando un papel de cocina, frunciendo el ceño mientras suena el ‘crunch’ resultante de aplastar su exoesqueleto. Pero además son unas supervivientes natas. Obstinadas en el arte de no dejarse matar, son capaces de dar esquinazo a su humano perseguidor, de aguantar hasta 15 veces más radiación nuclear que los mamíferos y de sobrevivir un tiempo sin cabeza gracias a un sistema circulatorio abierto, un sistema nervioso consistente en ganglios repartidos por el cuerpo, y un sistema respiratorio basado en aperturas. Todas estas características han llevado a Peter Tasker, un economista que trabaja con renta variable de Japón, el país que lleva dos decenios en crisis, a fijarse en ellas a la hora de aconsejar como aguantar en el mundo de los negocios.

Sé omnívoro. La estrategia de supervivencia de las cucarachas se basa en parte en su capacidad para alimentarse de lo que sea. Comida del suelo, plástico, cartón, basura en general… cosas que no son muy sabrosas pero que pueden ayudarnos a sobrevivir, como un encargo que puede no ser el más placentero del mundo y que te puede llevar a pensar, una vez más, cómo odias tu trabajo, pero que te permite ir aguantando.

Ten un caparazón duro. Tasker advierte que es importante aprender aguantar el dolor, ya que sobrevivir muchas veces implica correr riesgos que pueden salir, como su nombre indica, mal. Muchos comparan la vida laboral con un tobogán, y cuando se está en la parte alta del ciclo es fácil. Lo complicado es mantener la sangre fría cuando vienen mal dadas.

Aguanta las condiciones extremas. Las cucarachas siguen adelante, no importa el calor ni el frío, siempre continúan pase lo que pase. Tu deberías hacer igual, tener confianza en tu proyecto y recordar que la noche siempre es más oscura justo antes de amanecer, aunque a veces esa oscuridad puede parecerte eterna.

Aprender el movimiento inusual. La cuarta de las lecciones que podemos aprender de los blatodeos, pues tal es su nombre fino, es su capacidad para moverse hacia donde menos se espera uno. Es decir, ser capaz de buscar nuevas oportunidades hasta debajo de las piedras y, quizá, aprovechando estos sinuosos pasos, prepararte para la quinta lección:

Estar preparado para esconderte en la oscuridad. Las condiciones de los mercados varían, pero eso no pasa en un abrir y cerrar de ojos. Mientras vuelve el ciclo alto hay que tener paciencia, aunque a veces puedes sentirte solo y desamparado. Tasker sabe que estos pasos pueden ser complicados, pero él mismo se autocontesta a las posibles críticas: “Si fuera fácil, todo el mundo lo haría”.