Hay momentos en que la responsabilidad social corporativa tiene que brillar en las empresas. La decisión del presidente norteamericano Donald Trump de vetar y prohibir la entrada de refugiados y personas nacidas en un país de un listado de siete ha conseguido que algunas de las más importantes multinacionales norteamericanas cierren filas en favor de sus empleados.

En defensa de los derechos de sus  trabajadores

Estas compañías salen al paso ofreciendo diferentes formas de apoyo ante las dificultades de acceso a EE. UU. con las que pueden encontrarse aquellos trabajadores que tengan que salir de EE. UU. por razones de negocios o personales y que procedan de países como Irán, Irak, Sudán, Somalia, Libia, Yemen y Siria.

La solidaridad frente a la situación de desprotección ante la que quedan estos trabajadores ha hecho que empresas como Apple o Microsoft anunciaran que ofrecerán ayuda legal para la defensa de su situación a los empleados que sufran las consecuencias de esta medida unilateral adoptada por el nuevo inquilino de la Casa Blanca.

Empresas Contra Trump

Reforzando el mensaje del sueño americano

Quien más y quien menos hace referencia al origen inmigrante de gran parte de los trabajadores de estas empresas, símbolo del éxito de los negocios en Norteamérica.

Personalidades como Marc Zuckerberg, jefe de Facebook, se declaran en contra de la medida, alegando que tanto él como su esposa proceden de familias que emigraron de sus países en Europa y Asia.

Los responsables de Apple y Microsoft han señalado el gran valor que aportan en innovación personas llegadas a Sillicon Valley procedentes de fuera de Estados Unidos. En concreto, el responsable de Apple, Tim Cook, se dirigió por email a sus empleados para explicarles que había expresado su desacuerdo en la Casa Blanca. “He dejado claro que Apple cree profundamente en la importancia de la inmigración, tanto para el futuro de la compañía como para el de nuestra nación. Apple no existiría sin la inmigración”, afirmó en su escrito.

El propietario de Twitter, Jack Dorsey, luce en su cuenta un tuit fijado en el que manifiesta que el 11% de los inmigrantes sirios en EE. UU. son propietarios de pequeños comercios, lo que supone más del triple de los propietarios nacidos en suelo americano.

Entre las decisiones más comentadas se encuentran la de Google, que ha anunciado que donará cuatro millones de dólares a organizaciones que ayuden a defender los derechos de los refugiados e inmigrantes (entre ellos ACNUR)  como forma de expresar su desacuerdo con la decisión adoptada.

Compromiso empresarial ante el veto inmigratorio

Starbucks por su parte se ha comprometido a contratar durante los próximos cinco años en aquellos países donde tiene presencia a 10.000 personas refugiadas, según las declaraciones de su CEO Howard Schultz.

El contagio de la solidaridad entre las compañías ha ido en aumento a medida que se iban sumando a la postura crítica ante el veto migratorio de Trump. Así, la plataforma de alojamientos entre particulares Airbnb ha anunciado que ofrecería alojamiento gratuito a refugiados y a todas aquellas personas con el acceso no permitido al país.

La responsabilidad social corporativa debe enmarcarse dentro de la estrategia global de la empresa y no limitarse a actuar de una forma reactiva ante acontecimientos puntuales. Pero estas grandes empresas ya incluyen en sus planes estratégicos medidas de responsabilidad social corporativa en diferentes frentes como por ejemplo el apoyo al programa “Dreamers” de asistencia a menores refugiados recién llegados en el que participa Starbucks.