Ni la experiencia profesional, ni el nivel de estudios, ni los conocimientos o las aptitudes. Ni siquiera la actitud. Lo que más valoran las empresas españolas es la capacidad de comunicación tanto de sus trabajadores como de los propios directivos. Eso al menos es lo que se desprende de los resultados de la última encuesta publicada por Openmet People, una consultora especializada en el diagnóstico de entornos laborales.

Para conocer las competencias más valoradas, la firma ha hablado con 57 organizaciones españolas. Para el 90% de las empresas consultadas, la capacidad de comunicación de los trabajadores es la aptitud que más valoran. También en el caso de los directivos. El 86% de las compañías reconocen que para evaluar a los mandos una de las cuestiones que más aprecian es de nuevo su capacidad de comunicación.

Pero, ¿a qué se refiere exactamente este estudio cuando habla de la capacidad comunicativa? Ni más ni menos que a ser claros, concisos, precisos y ordenados a la hora hacer una presentación, hablar con los clientes o con los compañeros de trabajo, saber escoger el momento preciso para proponer cambios dentro de la empresa o ser lo más eficiente posible en las reuniones. Y en el caso de los directivos, por supuesto, se valora también la precisión a la hora de dar órdenes.

Pero los resultados del estudio también revelan que las empresas valoran mucho los niveles de autonomía que pueda ofrecer un empleado, la capacidad de trabajar en equipo, su orientación al cliente y las ganas de innovar.

Explicamos cada una de estas competencias.

Los trabajadores más valorados son los que tienen más capacidad de autonomía, es decir, que pueden asumir nuevas responsabilidades, que aportan ideas o enfoques novedosos para la solución de cualquier problema, los que son capaces de crear nuevas rutinas laborales y tomar decisiones acertadas por sí mismos en momentos de crisis.

También saber trabajar en equipo es de vital importancia en cualquier empresa. Y es que, quién más y quién menos, ha trabajado con compañeros que tenían poca disposición para colaborar, para compartir información o simplemente para repartirse el trabajo, ya sea por exceso de celo profesional o por defecto.

Cuando se habla de la orientación al cliente nos referimos a la relación que el trabajador mantiene con esta persona. En este caso lo que más valoran las empresas es por un lado que sus trabajadores sean capaces de empatizar con el cliente, y por otro lado que conozcan perfectamente los productos que venden, los procedimientos o las normativas.

Sobre el tema de la innovación ya hemos hablado a menudo en otras ocasiones. Este estudio no hace sino refrendar lo que ya sabíamos: en cualquier trabajo en general pero sobre todo para determinados puestos la creatividad es absolutamente fundamental.

Se trata en definitiva de una serie de aptitudes que, si estás buscando trabajo, te conviene seguramente potenciar.