Aunque estuvieras en pleno centro del bosque de las hadas, un unicornio seguiría siendo un animal excepcional. Una empresa como Facebook, que nace de la nada y consigue en un tiempo récord estar entre las más valoradas, es el ejemplo paradigmático de unicornio en el bosque empresarial. Este tipo de fenómeno se ha empezado a extender con la entrada del ya no tan nuevo siglo.

Según los datos aportados por VentureBeat, el sitio web de referencia para inversores en tecnología, en enero de 2016 había 225 unicornios en todo el mundo. No están muy repartidas, la mayoría se encuentran en Estados Unidos, un tercio en China y algo más del 10% en Europa. Algunos ejemplos de este tipo de empresas cuasi fantásticas son: Uber, Xiaomi, Airbnb, Spotify, Snapchat, Dropbox o Pinterest. En España todavía estamos lejos de contar con un ejemplar de esta especie, pero compañias como eDreams, Privalia o Softonic están más cerca de convertirse en uno de ellos.

¿Qué impide a un dinosaurio ser un unicornio?

Hay varias características que entorpecen la agilidad con la que cabalgan las empresas unicornio. El ritmo lento con el que llevan a cabo algunos gigantes empresariales sus estrategias les pone difícil conseguir resultados asombrosos en un mínimo periodo de tiempo. Su forma de moverse es la de un dinosaurio:

  • Al ser grandes gigantes, la adaptación a las innovaciones tecnológicas es mucho más lenta y ese tiempo perdido es fundamental para la clave de su éxito.
  • Mantienen una estructura muy jerarquizada de cadena de mando, que da poca autonomía a los trabajadores especializados y dificulta la toma de decisiones rápidas.
  • Cuentan con numerosos recursos y capital para hacer inversiones en nuevos productos por el que deben responder con unos resultados prefijados.

Por qué las startups unicornio son una rareza en el mundo empresarial

Ya no es que este tipo de empresas sean una rareza, es que tienen un componente casi mágico, son casos de éxito que salen prácticamente de la nada. Se dice que fue Aileen Lee quien, en uno de sus post para TechCrunch en 2013, bautizó con el nombre de este animal mitológico a esta clase de startup. Según decía, son iniciativas que “que pasan de ser algo lejano y complicado a algo mágico, simpático, raro y potente”. Las podrás reconocer por algunas de estas características:

  • Se dedican a una actividad tecnológica y aprovechan el canal de las redes sociales
  • Superan los 1.000 millones de dólares de valoración antes de salir a bolsa
  • La mayoría no tienen más de 5 años de antigüedad en ese momento
  • Han conseguido transformar alguna esfera fundamental, como la forma de viajar, de organizar el trabajo, de comprar o de comunicarnos
  • En ocasiones se basan en prácticas económicas innovadoras que bordean la legislación en varios países

Este tipo de compañías son las más deseadas ahora mismo por los inversores. Les hacen multiplicar sus ganancias en un periodo de tiempo muy corto. Sin embargo, este crecimiento puede ser el de un suflé que se desinfle pasado un tiempo, incapaz de mantener un aspecto apetecible de forma duradera.