Pensar en el primer año de facultad, lejos de tu universo conocido, puede que te dé vértigo. Por la noche no puedes evitar plantearte si vas a poder arreglártelas a solas, si serás capaz de desenvolverte en un lugar extraño, si todo no será demasiado nuevo como para que se convierta en una experiencia estresante… Te damos algunos consejos para apoyarte en tu primer año en el campus y que puedas ir preparándolo todo para cuando comiences las clases.

Tu nuevo dulce hogar

Vas a echar de menos tu colchón, eso está casi garantizado, pero con ilusión seguro que consigues hacer de tu habitación o del piso que hayas decidido alquilar un lugar confortable. Te aconsejamos que te pongas ya manos a la obra con la búsqueda; todo lo que hayas concretado antes de sumergirte de lleno en las vacaciones va a ser tiempo ganado.

Una de las primeras cuestiones que debes plantearte es qué tipo de alojamiento estás buscando:

Te recomendamos que consultes los servicios de alojamiento que las universidades ponen a disposición de su alumnado. Algunos incluyen asesoramiento jurídico sobre alquileres y contratos. En nuestra Guía de Estudios Superiores y Postgrado podrás encontrar información muy útil sobre todo lo relacionado con alojamiento en la universidad.

La alimentación que aprobaría tu propia madre

Si no eres cocinillas y tampoco tienes interés por aprender, una de las primeras opciones que te conviene contemplar son los menús que se ofrecen en las cafeterías de las facultades. No tiene por qué ser de la tuya necesariamente. Suelen ser económicos, en torno a los 5 euros, y normalmente te dan la posibilidad de adquirir bonos.

Si has elegido alojarte en un colegio mayor o una residencia de estudiantes, lo normal es que incluya pensión completa con fines de semana y todo, así no tienes que estar muy pendiente y ellos se encargan por ti de elaborar una dieta equilibrada.

Sin embargo, si eres de los que te llama cocinar y no quieres renunciar a tus recetas caseras ganarás en dos tipos de salud: física y económica. Localiza en tus primeras incursiones los mercados y súper de la zona, y no pases de largo por los sitios de comida rápida o preparada, puede que te toque echar mano de ellos en algún momento.

Algunos consejos prácticos

  • Qué hacer cuando no estudias, comes o duermes. No tienes por qué aburrirte en ningún momento, la vida universitaria no está diseñada para eso. Hay campus que ofrecen actividades deportivas o culturales fuera del horario académico. También hay asociaciones o clubes que se reúnen con motivo de una actividad común (música, danza, montañismo…).
  • Trata de establecer una rutina diaria y semanal. Cuando te hayas ubicado, empieza la rutina: «a tal hora empiezo a estudiar, a tal hora paro y descanso» o «tales días voy a hacer determinada actividad, tales otros los dedico a conocer mejor el lugar» o incluso «a tal hora quedo con gente, a tal otra no estoy para nadie». Esto te proporcionará una agradable sensación de control que te facilitará mucho la adaptación durante el primer año.
  • Espabílate con el transporte. Aprender qué autobús, tren o línea de metro comunica con tu universidad o lugar de residencia es fundamental. En la mayoría de ciudades dispondrás de un bono mensual que abarate los costes. Por otro lado, hay varias que disponen de una red de bicicletas eléctricas que puedes emplear para moverte. También será una buena idea traerte la tuya de casa en la mudanza. Por último, no descartes las opciones que te ofrece el transporte privado compartido a través de aplicaciones como BlaBlaCar.
  • Entérate de las ventajas de tu carné de estudiante. Puedes obtener descuentos en cines, teatros, museos, polideportivos e incluso establecimientos comerciales y entidades bancarias con las que tu universidad tenga acuerdos.