La música es un gran aliado que ayuda a concentrarse en una tarea y por tanto aumenta la productividad. Una de las principales razones para esta relación causa-efecto consiste en su capacidad para elevar los niveles de dopamina en el cerebro. Si tenemos en cuenta que la dopamina es un neurotransmisor que produce una sensación de placer similar a la de las drogas, la comida o el sexo, entenderemos sin problema el alto valor de las melodías en un entorno laboral.

La sabiduría popular asegura que la música amansa a las fieras y ése es otro de los factores por los que se recomienda esta actividad (siempre y cuando el entorno y la situación lo permita). Hasta la música más excitante deja en el oyente una sensación de menor tensión, aseguran los informativos de la cadena estadounidense CBS en un articulo.

Un estudio realizado recientemente por la empresa de investigación Vision Critical y publicado por Bloomberg en Reino Unido asegura que, en el 77 por ciento de las más de mil pequeñas y medianas empresas (PYMES) analizadas, el hecho de escuchar música en el trabajo aumenta la moral de los empleados y mejora la atmósfera del lugar. Además elimina la sensación de fatiga por una ecuación muy simple: si las canciones rompen con la monotonía laboral también lo harán con esa sensación de agotamiento psicológico que acarrea.

En una encuesta realizada por el servicio de música online Songza eran los propios trabajadores los que respondían sobre este asunto. Al ser preguntados por sus preferencias mencionaban éxitos recientes como la razón por la que su rendimiento laboral aumenta. Temas como “Moves like Jagger”, de Maroon 5, o “Somebody I used to know”, de Goyte.

Aunque esas sean las preferencias de los empleados, los estudios concluyen que es preferible escuchar canciones instrumentales, que no incluyan letra, ya que resulta inevitable prestar atención a las palabras que recite el cantante.

Otro análisis que apunta en este sentido es el que analizó el efecto de la música en desarrolladores informáticos, como ejemplo de profesionales cuya herramienta de trabajo habitual es un ordenador. Se descubrió que aquellos que no escuchaban nada permanecían menos tiempo enfocados en una misma tarea y que el resultado final tenia una calidad inferior que aquellos que sí habían escuchado algo.