¿Has calculado alguna vez cuántas horas trabajas a la semana? Sí, en teoría unas 40 horas porque eso es lo que dice el contrato… Pero ¿qué pasa con esa llamada que te mantiene al teléfono justo cuando te ibas de la oficina, el trabajo que te llevas a casa o los e-mails que respondes los fines de semana?

El trabajo se multiplica, se nos exige más y las tecnologías (internet, el móvil) nos mantienen conectados las 24 horas los siete días de la semana.

Nuestras responsabilidades y tareas crecen con la casa, la familia y los amigos y, sin darnos cuenta, nos hemos transformado en personas multitarea: hacemos muchas cosas a la vez para exprimir al máximo nuestro tiempo. En el trabajo escribimos un correo electrónico mientras hablamos por teléfono y en casa hacemos la comida mientras recogemos la compra o planchamos.

Este tipo de imágenes, que se repiten a diario, nos llevan a preguntarnos cuán efectiva puede ser esta manera de trabajar. ¿Realmente la multitarea nos permite hace más cosas? ¿Somos capaces de realizar nuestro trabajo con el mismo nivel de eficiencia y calidad?

Según a quien se le pregunte te responderá una u otra cosa. Algunos opinan que la multitarea es positiva porque evita que, al final del día, te encuentres con una gran cantidad de trabajo por hacer. El argumento en contra de otros es que, en realidad, no hacemos más cosas porque cada una de ellas nos lleva más tiempo ya que no estamos prestándole toda nuestra atención.

¿Qué punto de vista es el correcto? Pues, como es habitual, ambos. Hay ocasiones en las que la multitarea es necesaria pero en otra, simplemente, no es el mejor camino. Por eso, ante esta confusión, os presentamos una lista de pros y contras para entender cuándo podemos recurrir a la multitarea y cuándo, ésta, puede alejarte de conseguir tus metas.

La multitarea es efectiva para… 

Tareas sencillas. Hablar por teléfono mientras planchas, limpias la casa… no te distraerá lo suficiente como para obstaculizar el trabajo que tienes entre manos. De hecho, lo hará más llevadero y te sacará de la monotonía.

Esperar. Realmente estar esperando no parece una tarea en sí, pero piensa en la cantidad de tiempo que pasamos esperando por algo en un solo día. Mientras la máquina de café llena nuestra taza, esos segundos que tarda el ordenador en arrancar, la cola para pagar en el supermercado, los viajes en metro o, incluso, el tiempo que pasamos esperando a que empiece una película en el cine. Estos ratos “muertos” son perfectos para revisar el correo electrónico, leer algunas noticias a través de nuestro móvil o hacer la lista de la compra; probablemente te ahorres unos treinta minutos extra cada día.

Concentrarse. Puede parece un contrasentido decir que la multitarea mejora tu capacidad de concentración, pero en cierto sentido sí es cierto. Si estás acostumbrado a manejar muchas cosas a la vez, será mucho más fácil para ti establecer un filtro para lo irrelevante cuando manejes mucha información.

Las interrupciones. ¿Qué es la multitarea si no una especia de auto-interrupción? A lo largo de una jornada de trabajo es habitual que muchas personas, varias veces al día, interrumpan tu trabajo; parar y volver a retomar la tarea es una cualidad muy valiosa.

Hacer muchas cosas a la vez no es bueno para…

Pensar. Si estás haciendo varias cosas a la vez y una de ellas requiere una cantidad importante de atención (algunos cálculos importantes, por ejemplo); te estás haciendo a ti mismo un flaco favor y tu trabajo, probablemente, se verá afectado.

Aplazamiento. Muchas personas recurren a la multitarea como un recurso para posponer la tarea que realmente tiene entre manos.

Eficiencia. Con bastante frecuencia eres tú mismo el que se mantiene muy ocupado porque te has acostumbrado a hacer muchas cosas a la vez y necesitas esa presión. Pero, a lo mejor, no te das cuenta de que pierdes más tiempo en reorientar tus pensamientos hacia esa nueva tarea o, simplemente, en recordar lo que tenías que hacer.

Relajación.  Uno de tus objetivos, cuando haces varias cosas a la vez, es conseguir más tiempo libre para relajarte; pero en realidad, esto puede volverse en tu contra. ¿Por qué? Porque estás acostumbrando a tu cerebro a multiplicar su capacidad de concentración y a estar continuamente al máximo de su rendimiento; y puede que cuando quieras o necesites frenar esa actividad te resulte más difícil.

Planteamos de nuevo la pregunta: ¿es efectiva la multitarea? Como hemos visto, depende. Has de valorar qué ganas o pierdes y estar siempre seguro de qué es lo que necesita toda tu atención y qué no.

 

Imagen: ryantron bajo licencia CC