El mercado laboral está influido por una serie de variables como son el género, la formación de los padres y madres, la situación de inmigración o los recursos dedicados a educación, tanto a nivel público como los que dedican las familias. Así lo refleja el informe Panorama de la Educación, en la edición 2018 que anualmente publica la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos). En esta edición se comparan estadísticamente estos aspectos para poner de relieve el grado de equidad que hay en los 36 países miembros.

Mayor formación pero tasas de empleo inferiores

Algo que, invariablemente, aparece en los estudios sobre educación es que las mujeres acceden a la educación superior más que los hombres. Sin embargo, la tasa de empleo es siempre es inferior. Un 50% de las mujeres entre 25 y 64 años tienen titulación universitaria de los países de la OCDE frente al 38% de sus compañeros varones. Un cambio significativo se ha producido en la última década y es que los datos situaban a las graduadas en un 38% y a los graduados en un 30% en el año 2007.

Pero haber estudiado no significa tener garantías de empleo. Pese a haberse dedicado más a la formación la tasa de empleo de las graduadas universitarias alcanza solo el 80% frente al 89% de los hombres. La mayor implicación en tiempo en la crianza de hijos y un mundo laboral que penaliza profesionalmente esta dedicación en las mujeres hace que la equidad se sitúe, pese a la mejora, todavía en el horizonte.

Las mujeres cobran una cuarta parte menos de lo que reciben los hombres

Y no solo en cuanto a la cantidad de puestos de trabajo. La brecha salarial sigue entorpeciendo  la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. La media de las mujeres con estudios superiores en los países de la OCDE cobra un 26% menos que los hombres. Curiosamente la brecha se estrecha en niveles educativos inferiores. Las mujeres con estudios obligatorios o con estudios post ESO cobran un 22% menos que los varones.

La brecha salarial de género se ceba en países como Chile, Brasil, (que no pertenece a la OCDE) o Israel, donde la diferencia alcanza el 35%.

En España la diferencia de salarios en función del género es la sexta más baja de todos los países de la OCDE. En la educación universitaria la diferencia entre los sueldos de hombres y mujeres es de un 19% y en el nivel que corresponde con la educación obligatoria fue de un 22%, en concordancia con el resto de países. Si se compara con los niveles del 2005 hay que decir que la situación ha empeorado ya que la brecha entonces era del 17%.

La mitad de las mujeres de la OCDE tienen estudios universitarios

Estereotipos de género que influyen en la elección de carreras profesionales

Las razones o causas para que esta situación siga perpetuándose tiene que ver con la discriminación hacia las mujeres y los estereotipos de género: mayor dedicación a la crianza, menos horas trabajadas, interrupciones en la carrera profesional, etc. Pero la diferencia fundamental radica en la elección de carrera, coinciden los expertos. Las mujeres optan mayoritariamente por carreras relacionadas con los cuidados o las humanidades. Este tipo de profesiones están peor remuneradas que las denominadas STEM (Science, Technology, Engeneering, Mathematics) ejercidas fundamentalmente por hombres.

Por ejemplo, el 78% de los estudiantes que inician su formación en el área sanitaria son mujeres. Un 76% comienza su formación en el campo de la educación, ámbitos de gran presencia femenina también en el terreno laboral. Un ejemplo del peso de la desigualdad entre hombres y mujeres en este ámbito se encuentra en el hecho de que la presencia femenina dentro del profesorado disminuye a medida que aumenta el nivel formativo.

La percepción de la desigualdad

Los prejuicios están presentes desde bien temprano. Prácticamente desde la infancia donde niños y niñas reciben estímulos distintos dependiendo de su género. A los niños se les incentiva en mayor medida que a las niñas para la vocación científica y tecnológica. Recordemos que son los ámbitos en los que se ganan mejores salarios. A las niñas se las orienta a profesiones que tienen que ver con el cuidado de los demás, posiciones de menor remuneración pese a su gran relevancia social. Esto contribuye en una diferente percepción sobre las propias competencias en estas materias lo que influirá de forma decisiva en su futuro profesional.

Las oportunidades laborales que se ofrecen a hombres y mujeres tampoco son las mismas. Los estereotipos instalados en la sociedad sobre el diferente papel que deben desempeñar unos y otras las colocan a ellas en posiciones de desventaja en sus carreras profesionales.

Esto se produce fundamentalmente en el seno de las empresas, tal y como apunta el informe S=HE ¿Igualdad de oportunidades? Desarrollo profesional de hombres y mujeres en España  realizado por Infoempleo e IESE Business School, con el patrocinio de Gas Natural Fenosa. El informe analiza de qué forma las mujeres pierden oportunidades de mejora laboral en las compañías debido a la discriminación y prejuicios sexistas. Un dato significativo: según el informe un 68% de las mujeres opina que en sus empresas se favorece la promoción de los hombres por encima de la de las mujeres.