Con la llegada de la era 2.0 nace una nueva forma de relacionarse. A un solo clic de distancia podemos acceder a los perfiles personales o profesionales de otras personas gracias a herramientas como Twitter, Facebook o Linkedin. Pero, ¿qué hay de las tarjetas de visita? ¿están pasadas de moda? ¿es conveniente seguir utilizándolas?

La realidad es que para muchos las tarjetas de visita se han convertido en una reliquia que parece no tener cabida en esta nueva realidad en la que podemos obtener rápidamente mucha más información de una persona de la que aparece en un pequeño trozo de papel. Pero nada más lejos de la realidad, las tarjetas de visita siguen estando muy presentes. De hecho, ¿por qué no aceptarlas como un elemento complementario a toda esa información que circula de nosotros por internet?

En una reunión, un encuentro de negocio o una sesión de networking… pocas serán las personas que sacarán el móvil y se pararán a buscarte en Linkedin o Twitter. Sin embargo, a todas las que entregues tu tarjeta, la guardarán. Al menos ya habrás dado el primer paso para el contacto y les servirá para tener un recordatorio de tus datos para que luego puedan localizarte fácilmente en las herramientas digitales.

Además, el gesto de entregar la tarjeta casi se ha convertido en un ritual que tiene pinta de perdurar en el tiempo. Así, con el diseño de una tarjeta crearemos una primera impresión que puede indicar muchas cosas acerca de la personalidad de quien la entrega y, a veces, el impacto en quien la recibe puede ser mayor de lo que nos imaginamos.

Por tanto, deberemos tener en cuenta varios aspectos para confeccionar una tarjeta que hable bien de nosotros y se adecúe a nuestra personalidad. El diseño es el aspecto más importante si queremos llamar la atención: utiliza un papel de calidad y que no se rompa con facilidad; usa las dos caras de la tarjeta para incluir todos tus datos (nombre, cargo, twitter, facebook, linkedin, skype, códigos qr,…) pero sin sobrecargarla; resalta con letras más grandes aquella información que consideremos más relevante; inserta algún logotipo o fotografía original o incluye algún slogan pegadizo. Con estos sencillos consejos podremos crear una buena tarjeta de visita.