El término gig pertenece al mundillo de las artes escénicas. Así llaman los anglosajones a  un bolo, a una actuación musical. Haciendo una generalización de esta idea y aplicándola a otros sectores podríamos hablar de un servicio que se presta en un periodo limitado de tiempo. En este sentido, podría traducirse como la “economía de los encargos” o “de las pequeñas tareas”. Nació hace ya más de una década en EEUU.

La economía de los servicios bajo demanda

Es lo que también se llama, de forma algo confusa, economía colaborativa. Lo que inicialmente se ideó como un sistema de democratización de los servicios a través de plataformas online que ponían en contacto a usuarios que ofrecían un servicio o con usuarios que lo demandaban, de colaboración entre iguales, que excluía los intermediarios está generando consecuencias no deseadas, sobre todo de tipo laboral, al no existir todavía una fórmula que pueda garantizar el respeto por los derechos laborales de las personas que prestan esos servicios.

Por otro lado están los puntos a favor. Este modelo permite obtener unos ingresos extras que complementan un salario insuficiente y es elegido por cada vez un mayor número de personas por la flexibilidad que permite y como solución provisional mientras surge una oportunidad laboral más formal o estable.

¿Qué peso tiene la gig economy?

Un estudio elaborado por la fundación de una de los bancos más importantes estadounidense, JP Morgan Chase &Co. Institute ha querido analizar la importancia que este tipo de economía ha adquirido en los ingresos de millones de estadounidenses.

Mediante el estudio del comportamiento de las 39 millones de cuentas de sus clientes en cuento a los ingresos recibidos de alguna de las 128 plataformas online de la gig economy quisieron averiguar el impacto que esta nueva economía está teniendo sobre las rentas de los estadounidenses. Algo que podría ser extrapolable en mayor o menor medida, antes o después a un contexto europeo.

La gig economy y las nuevas formas de empleo

Las plataformas de conductores incrementan su volumen de ingresos

El estudio clasifica el tipo de servicios que se prestan a través de plataformas online en cuatro: de transporte, venta de productos en el mercado online, arrendamiento de habitaciones o casas o garajes y de aquellos servicios que no están relacionados con el transporte de personas o mercancías, con ello se refieren a servicios como pasear el perro, hacer reparaciones de electrodomésticos o la telemedicina, facilitadas por plataformas como Uber, Lyft, Wag, Airbnb, eBay o Etsy. Se estudia el impacto durante el periodo que va de marzo de 2013 a marzo de 2018.

Las conclusiones a las que llega el informe son principalmente:

  • Las plataformas online que se dedican a poner en contacto a conductores con usuarios ganan en número y en volumen de ingresos. Hay más gente ingresando dinero y, por lo tanto, más cantidad de dinero. En  marzo de 2013 los ingresos de la gig economy supusieron del 0,3 % del total de cantidades percibidas. En el primer trimestre de 2018 han alcanzado el 1,6%. El 4,5 de las familias han participado en algún momento del año anterior en la “economía de los encargos”.
  • Las personas que participan ofreciendo sus servicios están activas en la plataforma solo tres meses o menos al año en el mejor de los casos como es el caso del transporte.
  • El número de conductores ha aumentado lo que se ha traducido en un descenso de las ganancias en un 53%.
  • Los beneficios obtenidos en las plataformas son el mayor ingreso que han recibido las familias en los meses en los que han participado. Pero solo suponen el 20% del total de ingresos en el año anterior.
  • Los hombres desempleados son más proclives a hacer uso de estas plataformas para conductores como fuente de ingresos que las mujeres con empleo.

Otro tipo de análisis, como el elaborado por la OIT en un estudio revela que la hora promedio de un trabajador en una plataforma de economía gig se paga a 4,43 dólares, algo menos si se tiene en cuenta el tiempo de trámite que lleva la búsqueda de clientes en la plataforma y los requisitos. Entonces sale a 3,31 dólares /hora. Las cuestiones que plantean este tipo de economía suponen un reto sobre los límites del trabajo y/o los derechos laborales. Debe avanzar hacia una regulación que garantice los derechos de todas las partes.