Son muchos los cursos de postgrado y especialización ofertados hoy en día en los centros de formación. Sin embargo, el fin último de esta etapa académica es una salida laboral y nada mejor para obtenerla que a través de unas prácticas o formación dentro de las propias empresas.

La formación ‘in company’ o bajo demanda es una de las alternativas. Este es el nombre que se da a los cursos de formación diseñados a medida de los objetivos y necesidades de cada compañía. El temario de cada programa se suele elaborar teniendo en cuenta la proyección profesional que pueda tener el empleado, pero siempre con el objetivo de responder a las necesidades que han sido planteadas por la empresa.

¿Cuáles son sus ventajas? El contenido de los cursos está totalmente adaptado a las necesidades de la empresa, y por lo tanto es una especie de preparatorio para un futuro puesto de trabajo. Evidentemente, el perfil que se exige es altamente cualificado y sus precios suelen ser elevados. Sin embargo, es la manera más directa de introducirse en grandes grupos empresariales y formarse en un entorno totalmente profesional.

La segunda alternativa es elegir centros con una bolsa de empleo o en cuyo programa formativo se incluyan prácticas en empresas o experiencias en el entorno laboral. Centros como CFE (Compañía de Formación Empresarial) ya estructuran sus temarios incluyendo una última fase llamada ‘Practical Training‘ y que ofrece al alumno la posibilidad de ser tutorizado por un orientador personal durante unas prácticas en empresa. Esto le permitirá adquirir nuevas habilidades y recursos personales, que le ayudarán a consolidar su carrera profesional.