Ya hemos señalado en más de una ocasión en este blog la importancia de la creatividad y la originalidad en este mundo “infoxicado”, donde copias y originales se confunden por la velocidad a la que emergen unos y otros, y donde casi tan difícil como tener algo tan interesante qué mostrar es despertar el interés del público para que te atienda. Hoy en día la información nos llega a través de múltiples vías de comunicación y estamos sometidos a constantes impactos. De ahí la importancia que adquiere el diseño en esa necesidad por llamar la atención de los otros. Ya sea a la hora de hacer un currículum o de dar a conocer una empresa o producto.

Seguramente por ello, si unos estudios y una profesión está en auge esa es la de diseñador gráfico o creativo (y las relacionadas con las formas de producción). Ojo, que como todas, la profesión de diseñador gráfico también tiene lo suyo y los buenos diseñadores a buen seguro que se quejarán del intrusismo en la profesión o del desconocimiento y la degradante percepción que tienen sus clientes de su trabajo. Pero a fin de cuentas el diseño es una de las principales herramientas para posicionar una empresa a través de una determinada imagen. Ya sea real o ficticia. Y que yo sepa, todas las empresas del mundo quieren fans y público que los identifiquen con unos determinados valores.

En realidad el diseño gráfico es una disciplina presente en todos los aspectos de nuestra vida y por tanto su importancia va mucho más allá de la meramente empresarial o profesional. El siguiente documental de la web serie PBS Off Book llama la atención precisamente por eso, por cómo pone de manifiesto esta importancia: desde las señales que dirigen el tráfico a los carteles de los restaurantes y locales comerciales; pasando por la señalética de los transportes y los edificios públicos… Los diseñadores gráficos deben tener un manejo de las herramientas técnicas fundamental, pero más importante que sus manos es su cabeza: deben ser creativos y saber simplificar el mundo que nos rodea mediante el lenguaje visual.

Como muestra sirva un botón. Casos como los de la empresa española Mr. Wonderful llaman la atención. Aunque es posible que no te suene el nombre de la compañía estoy seguro que reconocerías un diseño suyo y el estilo que han logrado imponer en apenas un par de años porque los has visto en los carteles de la Fnac o en la publicidad o los productos de Privália, Stradivarius ó Smint. Entre muchos otros. Tal ha sido su éxito que, ya se sabe cómo funciona esto, le ha salido su antónimo en tiempo también récord: Mr. Wonderfuck.

Si Angi Cabal (licenciada en comunicación audiovisual) y Javi Aracil (licenciado en diseño gráfico) venden felicidad a través de sus diseños y acompañan sus ilustraciones con mensajes muy positivos, su antónimo se recrea con sorna e ironía en lo que no quieres oir aunque la realidad vaya por esos derroteros.

El auge de las quotes, los decálogos, las frases para fomentar el buen ó mal rollismo, o las citas de autoayuda sobre amaneceres idílicos están de moda y lo inundan todo. Basta dar un paseo por internet. Y al final detrás de todos estos trabajos hay buenos (o malos) diseñadores, grafistas profesionales o amateurs. Si todavía te estás formando, aún puedes elegir cuál de ellos quieres ser.

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Imagen: I love colors (Flickr) con licencia CC de YannGar