Después de varios años de dedicación y esfuerzo, llega uno de los momentos más esperados y a la vez temidos por los alumnos: realizar sus primeras prácticas para iniciarse en el mundo laboral. Todos desean, por fin, ver cómo sus estudios cobran forma y pueden dedicarse profesionalmente a aquello que tanto trabajo les ha costado conseguir.

La realización de prácticas en empresas supone una gran oportunidad para probar todo lo aprendido durante los estudios. Permite a los jóvenes adquirir experiencia en su disciplina, a la vez que les facilita una primera toma de contacto con el mundo laboral. Y es que, el número de becarios registrados en la Seguridad Social en España ha ido aumentando considerablemente en los últimos años, concretamente un 350% entre el periodo del 2013 y 2015 (según datos del Ministerio de Empleo y Seguridad Social). Es decir, de 20.000 contratados se ha pasado a tener actualmente 70.000.

Prácticas deficientes y mal remuneradas

Pero, a pesar de las ganas de aprender y de alcanzar un puesto de trabajo acorde a los estudios realizados, la situación precaria de los jóvenes en prácticas es un problema que se ha ido agravando a consecuencia de la crisis. Parte de las empresas se aprovechan de esta situación de desventaja contratando a un mayor número de becarios para que realicen tareas que no les corresponden, o por otro lado, para que desempeñen las funciones de un empleado normal por un salario inferior.

Muchos jóvenes coinciden en haber sufrido este hecho, como es el caso de Mar G., quien estuvo trabajando como becaria en el departamento de comunicación de una gran entidad bancaria durante más de tres meses.  “Durante todas mis prácticas asumí responsabilidades de un cargo superior al mio, trabajando como periodista y cobrando menos de 300€ al mes”. Asimismo, el informe de la Comisión Europea The Experience of Traineeships in the EU constata cómo se dan numerosas situaciones en las que las empresas no ofrecen ningún tipo de remuneración económica a sus becarios, situando a este porcentaje por encima del 60% de la población. Son ellos mismos son los que deben costearse los gastos del desplazamiento y la manutención.

Además de todos estos problemas, en muchas ocasiones al acabar el periodo de prácticas gran parte de ellos no son contratados por las empresas. Esto implica que la mayoría se tiene que dedicar a buscar otra beca o a intentar realizar un máster para tener más posibilidades de acceder a un puesto de trabajo, lo que produce un exceso de formación. El estudio Generación Sueños Rotos realizado por la Fundación porCausa declara que el 56,3% de los jóvenes menores de 30 años en España está sobrecualificado para las funciones que desempeña en el mercado laboral.

Reconocimiento y satisfacción personal

Sin embargo, no todo van ser aspectos negativos. Son muchas otras las empresas que ofrecen becas y una formación de calidad a los jóvenes, sabiendo que de su formación depende el futuro de este país. Les enseñan a saber actuar y a responder ante determinadas situaciones que se produzcan en su trabajo y a desenvolverse con soltura, y sin miedo, en sus comienzos laborales. Según Jesús. S, becario que estuvo trabajando en un medio de comunicación independiente, “haber trabajado con grandes profesionales me ha hecho darme cuenta del valor de mi profesión, y, sobre todo, de mi mismo”.

Al final, a pesar de no recibir ningún tipo de compensación económica,  los becarios se quedan con la experiencia positiva de haber sentido que su trabajo se ha visto reconocido y con la gratificación de que todo lo aprendido les ha valido la pena.

Consejos para elegir las mejores prácticas

Por lo tanto, si eres un alumno que está pensando en realizar sus futuras prácticas, no te preocupes. Debes tener en cuenta todos estos aspectos para elegir las prácticas que mejor se ajusten a tus necesidades y exigencias. Para ello, te indicamos una serie de consejos que van a hacer tu experiencia más satisfactoria:

  • Elegir aquellas empresas que estén relacionadas con la titulación o especialidad que has estudiado.
  • Conocer las funciones concretas que vas a desempeñar durante tu práctica profesional.
  • Cerciorarte de que las actividades que vas a realizar van a enriquecer tu formación y van a servirte para tu futuro.
  • Elegir empresas que puedan favorecer tu experiencia y Curriculum Vitae.
  • De cara a un futuro, preguntar si cabe la posibilidad de una futura contratación.
  • Tener en cuenta aquellas empresas que te ofrezcan una remuneración salarial, o que, por lo menos, se hagan cargo de los costes de transporte.

Y tú, ¿has vivido alguna experiencia parecida? ¿Cuál es tu opinión sobre las prácticas que has realizado?