En los últimos 10 años, los recortes en educación han hecho estragos en el sistema científico universitario. No solo se recortan presupuestos, sino que se paralizan además las contrataciones del profesorado y del resto de personal que trabaja en la universidad. El informe IUNE ha analizado la marcha de la investigación universitaria española de 2004 a 2014.

Este estudio ha sido elaborado por el observatorio de la Alianza 4U, una unión de cuatro prestigiosas universidades españolas, la Autónoma de Barcelona, la Autónoma de Madrid, la Carlos III de Madrid (UC3M) y la Pompeu Fabra. Se han puesto a evaluar 47 indicadores en 74 universidades, públicas y privadas, y han llegado a conclusiones muy interesantes sobre las que se debería empezar a trabajar si se quiere mejorar el sistema.

El desgaste de la investigación científica

No es fácil querer dedicarse a la investigación científica y tratar de quedarse en España. El ámbito universitario es el primer desamparado en este campo, que es clave para el crecimiento y estabilidad de un país.

La media de financiación por investigador ha disminuido casi 7 puntos en 10 años, de 112.240 € que tocaban por investigador en 2008 se ha pasado a 104.890 € en 2014. Y eso que, otro dato muy revelador, han sido menos a repartir: el número de investigadores ha descendido un 10% durante este periodo. Se han perdido 12.418 investigadores desde que se alcanzara en 2010 la cifra más alta en los diez años analizados.

La competitividad en la subvención de proyectos de ámbito estatal ha sufrido una constante reducción. No solo se han retrasado las convocatorias de financiación de proyectos de investigación, sino que además se ha reducido la cuantía de estas financiaciones. Ahora bien, en cuanto a la competitividad en proyectos europeos, la tendencia ha sido justo la contraria, se ha apreciado un aumento en este mismo periodo.

Los aspectos positivos

No todo es negativo en el ámbito de la investigación universitaria. No se sabe muy bien la causa, el hecho es que, a pesar de la falta de recursos, el sistema ha reaccionado y un gran número de indicadores analizados arroja resultados mucho más positivos. Se ha incrementado la productividad, la visibilidad y la colaboración internacional.

La producción científica que aparece reflejada en la plataforma Web of Science, que reúne multitud de bases de datos de publicaciones científicas, ha aumentado más del 95% en la década analizada. De 26.124 publicaciones en 2005 se pasó a 51.301 publicaciones en 2014. Las Ciencias Experimentales son la temática en la que se ha observado mayor ritmo de crecimiento, seguidas de Medicina e Ingeniería. Y el prestigio de las revistas en las que se publica ha aumentado también, con lo que la producción se ha hecho más visible que hace unos años.

Y este aumento de productividad también se ve reflejado en el número de patentes que se han concedido. La tasa de crecimiento ha sido del 136,4%. Se han concedido 4.153 patentes entre los años 2005 y 2014.

Tal como señala el informe, desarrollar la actividad investigadora en condiciones adversas es una tarea difícil para las universidades. Sin embargo, parece que el sistema se ha esforzado por dar una respuesta positiva dentro del un panorama desfavorable. Un apoyo para reforzar y reponer los recursos que se han ido recortando significaría dar un fuerte impulso en estos momentos a la posición de la investigación española en el mundo.