La asertividad es una de las competencias que más se demandan en las ofertas de trabajo. Consiste en mantener los intereses propios sin atacar los de otras personas. Este comportamiento genera un clima laboral en el que se reducen los conflictos y la comunicación fluye. Que una empresa requiera empleados asertivos puede ser un signo de que sus objetivos están alineados con los de sus trabajadores. Te explicamos por qué, en qué consiste la asertividad y cómo afecta al trabajo.

Buscando una definición de asertividad

La asertividad es la capacidad para defender tus intereses sin entrar en conflicto con los intereses de los demás. Es decir, no perder el apoyo del entorno pero tampoco salir perjudicado.

Una persona asertiva tiende a conseguir lo que se propone, pues cumple con uno de los puntos principales para conseguirlo: reclamar sus derechos. Además, observa a quien tiene enfrente y busca su consenso, no un enfrentamiento. La negociación será una de sus armas y ese es otro punto importante para lograr objetivos.

Si indagas en el origen de esta cualidad, no vas a encontrar una respuesta clara. Quizá haya algún componente genético que predisponga a tomar una actitud asertiva o bien son las vivencias de cada cual las que llevan a sustituir la agresividad o la pasividad por esta manera de conducirse. Tal vez sea una mezcla de ambos factores. En cualquier caso, lo que sí está claro es que es una competencia que se puede enseñar y potenciar.

Asertividad en el trabajo

Un ejemplo de asertividad

Ya hemos mencionado las dos posturas contrarias a la asertividad: pasividad y agresividad. Vamos a poner un ejemplo de cómo una actitud asertiva suele resultar más ventajosa que sus contrarias tanto para el individuo como para su entorno.

Imagina una comunidad de vecinos en la que se está planteando construir un ascensor. La vecina del quinto está especialmente interesada en salga adelante el proyecto, pero cuenta con la oposición de los vecinos del bajo. Si fuera una persona pasiva, no participaría en las reuniones a la espera de que otros vecinos tomaran una decisión, a la que se sometería aún en contra de sus intereses. Si fuera agresiva, en las reuniones sembraría la discordia, no comunicaría de una manera eficaz sus razonamientos y sería muy complicado llegar a un acuerdo. Una vecina asertiva conseguiría hacer valer su opinión, la expondría de manera serena en las reuniones y buscaría el consenso para llegar a un pacto.

Una vez se ve claro en un ejemplo, enseguida encontramos muchos otros en nuestra vida cotidiana. La observación es un punto importante a la hora de trabajar esta competencia. Fijarse en cómo lo hacen otros nos puede servir de modelo para futuras actuaciones.

La asertividad en el trabajo

Las ventajas de tratar con personas asertivas es que sabes a qué atenerte. Si no se puede llevar a cabo un objetivo, van a exponer claramente las dificultades, y si se puede, pondrán todo su empeño en cumplirlo. Además, tratarán de que el ambiente sea cordial en todo momento. Por eso son empleados tan valorados, sobre todo en puestos de mando.

Eso sí, tal como decíamos al inicio, los intereses de la empresa deben estar en línea con los suyos. Una persona asertiva no es una empleada dócil si se va en contra de sus derechos o de sus ganancias. Luego buscar empleados asertivos puede ser un signo de que en la compañía hay buen ambiente laboral.

Otra gran ventaja de ser asertivo en el trabajo es la capacidad de comunicación y de negociación. Ambas son dos habilidades muy valoradas. Una persona asertiva expondrá con claridad y eficacia su visión. Si se encuentra con una oposición, antes de enfrentarse, sopesará la posibilidad de mantener su postura sin que la otra parte se cierre en banda.

Dinámicas para fomentar la asertividad

Existen varias prácticas para fomentar la asertividad en la empresa. Suelen ser sesiones grupales en las que se plantea una actividad que primero se lleva a cabo de manera individual y luego se debate o se extraen las conclusiones en común.

El objetivo siempre es hacer valer la opinión de cada uno y que sea entendida y respetada por el resto, aunque no la compartan. Potenciar la autoestima será otro de los objetivos a cumplir, pues esta visión positiva de uno mismo suele acompañar a la asertividad.