En uno de los últimos análisis sobre jubilación elaborados por la Obra Social de la Caixa, “Retrato de un jubilado en España” se indaga sobre cómo son los jubilados actuales. Gran parte de estos mayores disfrutan de una situación privilegiada, mejor de lo que estuvieron las generaciones anteriores. Les gusta la tecnología y la utilizan de forma habitual, viajan, cuidan a sus nietos y dejan tiempo para alimentar sus gustos y aficiones. Pero, ¿serán las últimas generaciones en disfrutar de este estatus?

Otro informe sobre envejecimiento esta vez  creado por la OCDE, Preventing Ageing Unequally (sin traducir todavía al castellano) alerta sobre el riesgo de que las desigualdades que se sufren a lo largo de la vida se agraven durante la vejez. Pese a que la esperanza de vida es mayor la inestabilidad y la desigualdad en la distribución de los salarios vaticinan una vejez con mayor riesgo de pobreza.

Y no solo tendrá repercusiones a nivel individual, el informe señala que esta desigualdad podría mermar el crecimiento económico en el futuro y dañar la cohesión social al bloquear la movilidad intergeneracional.

Para que el impacto que las desigualdades no hipotequen el futuro de los que serán mayores en las próximas décadas el informe ofrece una serie de claves imprescindibles para amortizar el impacto.

Jubilados

Mayor desigualdad de ingresos entre generaciones

Una de los hallazgos del estudio alude a que las condiciones socioeconómicas son más determinantes en la desigualdad en la vejez de lo que se reveló en anteriores informes.

Los problemas de desigualdad  son más agudos en las economías emergentes, ya que se enfrentan a un envejecimiento más rápido. La atención sanitaria es más deficitaria en estos países y la protección social menos efectiva.

En general en todos los países, las personas que son mayores ahora tienen más ingresos que sus abuelos cuando fueron ancianos. Sin embargo, el punto de inflexión se encuentra en la generación de los nacidos en los años 60; las generaciones posteriores percibirán menos ingresos de los que tuvieron sus abuelos.

La combinación fatal de la desigualdad: salud, educación, empleo e ingresos

La combinación de estos aspectos a lo largo de la vida es lo que desemboca en una vejez precaria.

Los hombres y las mujeres de todas las edades que han desarrollado una salud frágil trabajan menos y, cuando trabajan, ganan menos. Si se tiene mala salud los ingresos se reducen entre un 17% (alto nivel educativo) y un 33%  en niveles educativos inferiores.

Las personas que tienen un menor nivel educativo tienen mayores probabilidades de jubilarse cuando llega el momento. Aquellos con un nivel educativo alto alargan más la vida laboral.

La mala salud puede explicar en parte las altas tasas de desempleo de los mayores de 55 años. Aclara el informe que una salud debilitada empuja a la jubilación anticipada. Esto pone en cuestión el sistema de capacitación profesional, el funcionamiento del mercado laboral y el diseño de las pensiones.

Evitar que las desigualdades se acumulen

El estudio hace algunas propuestas para incluir en la agenda política de todos los países miembros con el objetivo de  tratar de paliar los efectos que puedan influir en la vejez del futuro. Para ello instan a que se prevengan las desigualdades con el objetivo de que no se acumulen en el tiempo.

Es esencial comenzar por los más jóvenes. En aquellos niños con situaciones más desfavorables incidir en la protección y el cuidado en su educación, prevenir el fracaso escolar, mejorar las escuelas con más necesidades y luchar contra los estereotipos de género.

La transición a la vida profesional debe ser fluida proporcionando buena orientación laboral, fortaleciendo la formación profesional y diseñar políticas de inclusión en el mercado laboral para aquellos jóvenes que no esté insertados.

Romper con el vínculo entre mala salud y desventajas socioeconómicas. Diseñar una estrategia que contemple todos los determinantes  sociales que influyen en desarrollar una buena salud. Ampliar el gasto en los factores de riesgo que afectan a los grupos más desfavorecidos.

Paliar las desigualdades incorporadas y las propias de la vejez

Combatir el desempleo de larga duración promoviendo la capacitando, en habilidades y competencias, durante toda la vida laboral. Mejorar las condiciones de salud en el trabajador. Eliminar las barreras que impiden la contratación de personas mayores.

Asegurar la buena cobertura de las pensiones y proporcionar un nivel adecuado de ingresos a través de diferentes fuentes como pensiones obligatorias, planes de pensiones.