De la misma forma que se pueden enviar selfies desde Tailandia al grupo de Whatsapp de los amigos en tiempo real, se está fácilmente localizable para el jefe o para nuestro sustituto durante las vacaciones. El efecto blurring, difuminar la línea que separa la vida laboral de la privada, es una tentación por la inmediatez y disponibilidad que permiten los dispositivos. Que el descanso se vea interrumpido por el trabajo puede estar dentro de las condiciones del contrato o ser un mal hábito.

Horario con disponibilidad reconocida

Hay profesiones que requieren de disponibilidad más allá de la jornada normal. Profesionales de servicios de reparación y mantenimiento, de sistemas informáticos, personal de aeropuertos, personal sanitario, abogados, forestales… Pero cada vez se ofrecen más servicios 24/7, esto es, veinticuatro horas al días siete días a la semana en actividades que no conllevan emergencias entendidas como tales. Este carácter de prestación de servicios sin descanso está regulado habitualmente mediante el convenio o el propio contrato de trabajo.

Las llamadas guardias o retén están retribuidas mediante el plus de disponibilidad. Se contemplan dos tipos:

  • Guardias presenciales. El tiempo que se está de disponible en el lugar de trabajo por si surgiera alguna emergencia se considera tiempo efectivo de trabajo y por tanto computa para la jornada ordinaria.
  • Guardias no presenciales. El tiempo que se está disponible como retén fuera del espacio donde se desarrolla la actividad habitualmente no se considera tiempo efectivo de trabajo. Las horas que se emplean en atender una emergencia durante una jornada en la que se está de guardia no presencial pueden retribuirse tanto como horas extraordinarias como ordinarias, o se puede retribuir con un fijo (por ejemplo, 50 euros/semana x horas).

La disponibilidad oculta

Pero ¿qué ocurre cuando no hay estipulada una disponibilidad por contrato? Aquí hay que sacar las dotes de asertividad y mano izquierda.

Salvo en trabajos con las características anteriores citadas, el hecho de no coger el teléfono al jefe fuera del horario laboral no es sancionable. Lo que no quiere decir que no pueda tener consecuencias. Para evitarlas y preservar el tiempo de descanso sin interrupciones, o con las mínimas posibles, hay que aprender a negociar. Para ello, aquí van unos consejos:

  • Reconocer que existen interferencias en la vida privada. Es necesario ponerlas sobre la mesa y no hacer como que no ocurren y suponer que no se pueda desconectar por completo del trabajo. Esta forma es un buen comienzo para poder organizar una solución satisfactoria, tanto para la empresa como para el trabajador.
  • Establecer un procedimiento ante emergencias consensuado. Así todos sabrán a qué atenerse si surge algún imprevisto.
  • No ser imprescindible. Saber delegar y poner a disposición la información necesaria para el funcionamiento normal de la actividad. Es una forma de avanzar hacia la autonomía para que la responsabilidad y determinadas decisiones no recaigan sobre las mismas personas o puestos y que se respeten los tiempos de descanso.
  • Pero si es inevitable… Adelantarse a las posibles interrupciones y establecer un tiempo en el que sí se podrá estar pendiente y otros en los que no. Por ejemplo: el sábado por la mañana estaré disponible, pero a las tres apago el móvil (y hacerlo, claro). O si te ves demasiado saturado siempre puedes salir con que estarás incomunicado y que no atenderás el teléfono ni el correo.

No respetar los tiempos en los que se descansa es una de las principales fuentes de insatisfacción en el entorno laboral.