“Donde una puerta se cierra, otra se abre”. Con este refrán podríamos resumir la historia de Lisa Kudrow, la actriz que encarnó el personaje de Phoebe en la exitosa serie Friends. Durante el discurso de graduación que ofreció a los alumnos y alumnas en la universidad estadounidense Vassar College contó cómo llegó a formar parte del equipo artístico de Friends tras superar varios fracasos y decepciones en su paso por otras series y programas.

Lisa participaba en la que terminaría siendo un superéxito, la serie Fraisier. Pero fue despedida. En aquel momento pensó que era el golpe más duro de su carrera, creyó que su vida profesional como actriz se había acabado. Solo tenían veinte años y era la primera vez que se enfrentaba a un revés profesional. Aún así consiguió sobreponerse y continuó acudiendo a pruebas hasta que llegó la serie Friends que la hizo mundialmente conocida y por la que ganó un premio EMI. Si no hubiera sido despedida de Frasier no hubiera estado en el reparto de Friends, le hizo reconocer el director de la serie.

Construir oportunidades

La lectura que esta actriz hace sobre la carrera profesional es que no hay que dejarse vencer por el desánimo cuando algún plan se frustra, somos despedidos o una oportunidad pasa por delante de nuestros ojos y no la sabemos ver.  Esos fracasos muestran una guía, son puertas que se cierran para que otras se puedan abrir, para avanzar.

La idea es que para triunfar profesionalmente, es decir, alcanzar los propios retos, no siempre hay un camino directo. Las circunstancias tienen mucho peso en los derroteros que se eligen por lo que el trabajo propio, lo que sí depende de uno mismo, es donde hay centrarse.

Lo que sí está en nuestra mano es favorecer esas oportunidades, construirlas. Otro amigo actor le preguntó a Lisa que cómo conseguía mantener esa constancia después del despido de Frasier. Simplemente salí a la calle y continué buscando. Sin rendirse al desaliento.

El ejemplo de once españoles más influyentes con menos de 30 años

Probablemente esta es la actitud que adoptan las once personas españolas más influyentes menores de 30 años según la revista Forbes. Un espíritu luchador que no da un punto por ganado. Entre ellas destaca Carolina Marín (24 años), medalla de oro olímpica en bádminton, Alex Huertas (25) y Héctor Rey (24) en la categoría de “Industria” por ser los fundadores de la empresa de gafas de sol Northweek Sunglases, Yesika Aguilera Robles (28), cofundadora de la empresas de energía solar móvil Tespack  o el jugador español de la NBA Ricky Rubio (27).

Voluntad, confianza en uno mismo, trabajo duro y saber sobreponerse a las derrotas y fracasos son los ingredientes necesarios para afrontar la trayectoria profesional, al menos, son las cosas que están dentro de nuestro control, que podemos modificar, impulsar o incluso cambiar.

También está  en nuestra mano mantener la motivación visualizando hacia donde se quiere ir. Hay cosas concretas que pueden hacerse como establecer plazos para la consecución de objetivos y trazar una trayectoria por la que se quiere transitar.

Mantener la atención es otro de los retos. La atención es un tesoro, es la fuente de inspiración y potencia pero es frágil. La sociedad continuamente la reclama pero hay que aprender a respetar nuestras decisiones sin caer en cantos de sirena que desvían del objetivo. Estar centrado, atento a lo que se hace, estar presente te ayudará a optimizar esfuerzos. Centrar la atención conlleva un entrenamiento. Simplemente hazlo, puedes ayudarte de técnicas de concentración, de mindfulness. Te ayudarán a proyectar y a hacer tu camino motivado.

Otra de las formas donde puede cultivarse la motivación es a través de la cooperación con otras personas. Ayudar y dejarse ayudar, colaborar y participar, encontrar personas con nuestras mismas inquietudes que arrimen el hombro por un objetivo común. La motivación y la potencia se amplifica cuando se actúa en grupo. Un éxito conseguido entre muchos sabe mejor y produce beneficios en más personas con menor esfuerzo.