El nivel de educación que es capaz de ofrecer un país a su infancia y juventud es uno de los principales indicadores del grado de desarrollo de un territorio. Con el fin de comparar los resultados de las políticas educativas que implantan los países se elabora desde el año 2000 el Informe Pisa, un estudio que evalúa las destrezas adquiridas por la juventud de los países de la OCDE y otros durante su educación obligatoria. Entre sus objetivos también se encuentran las propuestas de mejora.

El Informe Pisa en 2019

Cada tres años, desde el año 2000, los jóvenes de 15 años de 79 países (la gran mayoría pertenecientes a la OCDE) realizan una prueba que analiza las habilidades adquiridas cuando están a punto de finalizar la educación obligatoria. La mayoría están en cuarto de la ESO o el nivel equivalente de cada país (aunque la prueba tiene en cuenta solo la edad, no el curso en el que están).

La prueba evalúa los conocimientos en tres áreas: las matemáticas, las ciencias naturales y la comprensión lectora. No pretende averiguar tanto los saberes específicos si no su aplicación práctica. Por lo que la prueba consiste en exponer problemas de la vida real a los que se aplicarían estas aptitudes adquiridas durante la etapa de educación obligatoria.

Para el Informe Pisa en España se ha contado con la participación de 35.000 alumnos de más de 1.000 centros. De cada región participan 50 centros, tanto públicos como privados, de los que se seleccionan de forma aleatoria a 42 alumnos y alumnas de 15 años.

El alumnado español por debajo de la media de la OCDE en la prueba PISA

En esta nueva edición, los resultados obtenidos por el alumnado en España no pueden contarse en positivo. Se ha producido un descenso respecto al anterior informe, el del 2015, en las tres materias. Pero, sobre todo, en ciencias. En este último Informe Pisa (los resultados se obtuvieron el año pasado) el resultado de la prueba de ciencias ha sido algo realmente desfavorable. Una puntuación media de 483, inferior al 493 que se consiguió en 2015 y a los 496 puntos que se obtuvieron en 2012. Lo que supone un descenso de nueve puntos en los últimos siete años.

Las matemáticas también han sufrido una bajada, aunque no tan acusada. Una media de 481, según los últimos resultados, frente a 486 del informe anterior (2015). Para poner en contexto estos datos es necesario señalar que se ha producido un descenso generalizado en los resultados. La media de la OCDE en 2015 fue de 493 en ciencias mientras que en el último informe se obtuvo 489.

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Habilidades STEM por debajo de la media

Estos datos preocupan a la comunidad educativa. Las explicaciones que se argumentan para valorarlos son multicausales. La falta de profesorado, producto de los recortes educativos, o la creciente desigualdad económica y cultural entre el alumnado. Con un agravante, y es que, las competencias en matemáticas y ciencias, donde no se están consiguiendo buenos resultados, están directamente relacionadas con las habilidades imprescindibles para el actual y futuro mercado laboral. Son las llamadas disciplinas STEM (Science, Technology, Engineering and Mathematics).

Resultados desiguales según la zona

Los resultados no se presentan de igual manera en todo el territorio. Hay regiones que admiten una comparación con las medias de los países que obtienen mejores resultados. Por ejemplo, Galicia consigue los mejores resultados en ciencias de todo el Estado, con un 510. Resultado similar al que obtiene Estonia (530) o Japón (529). Le sigue de cerca Aragón, con 497 en matemáticas y 493 en ciencias.

El País Vasco (503) y Castilla-León (502) son las comunidades que mejores resultados logran en matemáticas. Equiparables a los resultados obtenidos en la media de Japón (523) o Estonia (523). Desmarcarse de la media por parte del alumnado castellano-leonés es un clásico en los resultados de Pisa. Se explica por el peso que tiene el tipo de escolarización que se produce en un extenso territorio que tiene poco alumnado: la escuela rural. En los colegios de los pueblos, las clases están formadas por alumnos y alumnas de diferentes edades, lo que contribuye a un grado mayor de aprendizaje. Además, la educación está muy personalizada gracias a que también hay un menor número de estudiantes.

En el otro extremo se encuentra Canarias (con 460 puntos en matemáticas y 470 en ciencias), además de las ciudades autónomas de Ceuta (411 matemáticas y 415 puntos en ciencias) y Melilla (432 puntos en matemáticas y 439 en ciencias) que participan por primera vez en el estudio. Los datos de estos tres territorios son los más bajos respecto a la media y a las zonas con mejores notas.

La diferencia es grande. Si como considera Pisa, un curso equivale a 30 puntos, la diferencia entre las comunidades que mejor desempeño tienen y las que menor es de hasta de tres cursos en algunos casos, como puede verse.

¿Qué ha ocurrido con la comprensión lectora?

Pero, no hay que olvidar que no todo son ciencias y matemáticas. Las áreas que se evalúan son, en realidad, tres. ¿Qué ha ocurrido con la prueba de comprensión lectora?

Los resultados del Informe Pisa en esta área no se han publicado todavía para España. La razón son unas inexplicables respuestas en una de las pruebas de comprensión lectora que han hecho saltar las alarmas. Además de la contestación errónea en un planteamiento muy básico, ha llamado la atención el tiempo medio de respuesta en esa pregunta.

En el resto de estudiantes del mundo que hizo este examen el tiempo de respuesta estuvo entre cincuenta segundos y dos minutos. En España, y concretamente en la Comunidad de Madrid, los estudiantes habían tardado una media de veinticinco segundos. Un tiempo anormalmente escaso. Los resultados, por lo tanto, se están analizando y se ha retrasado su publicación.