Que conseguir trabajo cada día es más difícil no es descubrir la pólvora. Con un paro de récord y un país en recesión, todos los detalles cuentan para causar una buena impresión en una entrevista de trabajo. Incluso la buena letra. Y es que la grafología está ganando adeptos dentro de los departamentos de recursos humanos, que ven en el arte que pretende averiguar, por las particularidades de la letra, cualidades psicológicas de quien la escribe una forma de cribar entre los cientos de currículos que una oferta puede llegar a recibir.

“La grafología tiene muchas ventajas en relación con otros test psicológicos”, arguye la grafóloga Sandra Cerro, “en primer lugar es muy ágil ya que el ojo experto puede aceptar o rechazar las candidaturas más acertadas de entre un montón de cartas manuscritas de una forma muy rápida”. Según Cerro, con la prueba grafológica una empresa puede ahorrarse costosas baterías de test ya que detecta “la personalidad y el carácter, además de las emociones, las aptitudes y actitudes, las motivaciones del candidato y todo esto ayuda muchísimo como apoyo a la entrevista personal”.

Por poner un par de ejemplos, si una empresa buscase a un secretario ordenado, organizado, atento y responsable, la grafía del candidato ideal sería “legible, sencilla, con todos los puntos sobre las ‘ies’ y los signos de acentuación correctos, sin choques entre renglones ni tachaduras, márgenes organizados…”. Si se buscase una persona inteligente y con dotes de mando para un puesto directivo, la forma de escribir del candidato ideal tendría que ser “clara y legible, con rasgos personalizados, tintes de dinamismo y agilidad, ligazones entre las partes altas de la letra como la barra de la ‘t’ o el punto de la ‘i’ con la letra siguiente, que son signos de mente ágil y despierta capaz de hilvanar pensamientos con lógica y razonamiento”.

Para realizar una escritura más contratable, Cerro recomienda escribir claro, limpio y legible, con una firma cuya rúbrica no tache el nombre. “Todo esto será una ventaja a la hora de pasar un primer filtro en la selección”, explica, “ya que las firmas con rúbrica extraña o tachando el texto, una escritura desordenada y con choques entre los renglones pueden descartar a un candidato de primeras”. Cerro hace una analogía con una entrevista personal de trabajo, en la que es esencial la “buena presencia y la higiene personal”.

Pero Cerro es consciente de las limitaciones de su arte. “Como toda ciencia psicológica y humana no es exacta al 100% ya que los seres humanos no somos robots así que no se nos puede encasillar ni medir con ciencias matemáticas”, se autocritica, para luego precisar que “hay que tener en cuenta que un currículum se puede ‘engordar’ y en una entrevista se puede engañar, pero nuestro escritura no miente, nos delata por completo”.