Con la que está cayendo en forma de recortes, subida del IVA y crisis, a ver quién es el valiente que se atreve a montar su propio negocio… Pues bastantes, según ha constatado la escuela de negocios ESCP Europe, que estima que “son muchos los que aprovecharán el paréntesis veraniego para ultimar la puesta en marcha de su primer negocio o de su segundo o tercer intento empresarial”. Esta escuela ha querido indagar en el ADN de estos héroes y heroínas, “personas que intentan sentirse happy, positive y smart, fieles a sí mismas y al espíritu de su proyecto”. Y ha recopilado en un decálogo sus notas más características.

1. Para ser emprendedor hay que llevarlo en la sangre, “querer conseguirlo”. Con ganas y tesón puedes llegar a cualquier parte.

2. El emprendedor es un soñador, porque tiene un sueño, no una quimera, una idea que le ronda siempre en la cabeza. Pero no es un fantasioso como algunos puedan pensar, su objetivo es hacerlo realidad.

3. Es luchador porque es apasionado. No se da por vencido ni en los momentos más difíciles. Winners never give up, es su lema.

4. Tiene paciencia, sabe esperar. Sabe que el éxito es efímero y puede ser flor de un día, por lo que prefiere ir con método, paso a paso.

5. Su capacidad de sacrificio es total y trabaja duro porque sabe que es mejor que la inspiración le pille trabajando.

6. El emprendedor de verdad conoce a su competencia, el mercado en el que se mueve. Porque lo ha analizado antes con lupa, tanto si su idea es poner en marcha un puesto de chuches como una nave espacial de vuelos low cost.

7. El emprendedor sabe que no puede navegar solo, no es un lobo de mar solitario. Necesita de un buen socio y de una tripulación en la que confiar.

8. Reconoce que como fundador no puede estar a todo y aunque en muchos casos se siente como el hombre o la mujer “orquesta” es consciente de que tiene que saber delegar.

9. Nunca pierde la perspectiva del embrión de su proyecto y es capaz de pararse a pensar que las empresas la hacen personas, no los números.

10. Su regla de oro es buscar la calidad, pero no como una palabra vacía, sino teniendo en cuenta los detalles, esos que marcan la diferencia y hacen que un proyecto funcione o se quede por el camino.