En el panorama actual parece evidente que falta trabajo para todos los jóvenes que se gradúan en nuestras universidades. Pero, ¿esto es realmente así? Algunos estudios indican que un 40% de los empleadores no son capaces de encontrar un trabajador que pueda ocupar ciertos puestos en sus empresas, y que más de un 30% de los negocios sufren las consecuencias de no contar con trabajadores con las habilidades adecuadas. ¿Es que en no se nos enseña lo que deberíamos aprender?

Con un contexto de más del 30% de paro juvenil en la Unión Europea y los datos anteriores, parece que hay un desfase entre lo que se enseña en las titulaciones y lo que necesita la economía. El mundo académico y laboral parece que coexisten en mundos paralelos sin conexión. ¿Es esta una excusa para dejar de esforzarnos en nuestra formación?

Nada más lejos. Estudiar es una solución muy inteligente, pero formándonos precisamente en las habilidades que los empleadores necesitan, en profesiones que quizá no existen todavía. La clave será ser capaz de adaptarse a un entorno y a un mercado laboral continuamente en transformación.

Los sectores que más trabajo tendrán en el futuro serán aquellos relacionados con la tecnología, la economía ecológica y el cuidado de las personas. En este último sector, enfermeros y fisioterapeutas tendrán un gran peso a consecuencia del envejecimiento de la población.

Además, habrá nuevos empleos que nacerán de la fusión de algunas carreras y otros de la resolución de problemas que aún no se han planteado. Las posibilidades son muchas.

¿Qué habilidades y técnicas tendrán que dominar entonces los profesionales del futuro? O dicho de otro modo, ¿qué debemos aprender? Dado que cada vez más los robots y máquinas irán haciendo el trabajo mecánico, las habilidades que interesarán en los trabajadores son más de índole humana, habilidades contra las que los robots y máquinas no puedan competir. Así que de aquí a poco interesará que los trabajadores se formen en:

· Pensamiento adaptativo. No está todo inventado, y se cotizará mucho a aquellos que sean capaces de ver soluciones nuevas y respuestas originales a los problemas de siempre o a aquellos que vayan surgiendo sobre la marcha.

· Inteligencia social. Será muy importante ser capaz de conectar y empatizar con los compañeros, ya que los equipos de trabajo multidisciplinares estarán a la orden del día y es necesario que haya entendimiento para funcionar como una máquina.

· Traducir datos en conceptos abstractos y encontrarles una aplicación práctica, algo muy útil en el mundo del Big Data.

· Transdisciplinaridad. Será necesario ser capaz de entender conceptos de múltiples disciplinas, así que la formación en varias materias en un concepto de formación la carta puede ser muy interesante

· Filtrar la sobrecarga de información y detectar lo relevante. En un mundo en el que la cantidad de datos e información es tan inmensa, aquellos capaces de separar el grano de la paja serán muy cotizados. Es una habilidad que tienen profesionales como los periodistas.

 

Llave de aguas (CC-Flickr) de factoria Wasichu