Considerada como una de las industrias culturales al mismo nivel que lo son la industria musical o el cine, los videojuegos forman parte del ocio diario de cientos de miles de personas en España. Para el año 2018 está previsto que el gasto medio por persona en nuestro país en videojuegos sea de 19 euros.

Se han constituido como el sector con una mayor potencialidad de crecimiento dentro de los contenidos digitales. En el año 2015 se alcanzó la cifra de 510 millones, lo que significó un crecimiento del 24% respecto al 2014.

Escaso reflejo en la oferta universitaria

Pero estas buenas previsiones todavía no tienen un justo reflejo en las universidades. El estigma friki que rodea al videojuego ha provocado que, en un primer momento, la oferta formativa haya sido muy escasa. La primera universidad que ofertó estudios relacionados con este fenómeno cultural fue la Jaume I de Valencia en el año 2012, y de forma muy paulatina ha ido integrándose en otros centros tanto públicos como privados.

Las profesiones del videojuego

Las profesiones que se definen dentro del sector están muy relacionadas con los campos de la cinematografía y, sobre todo, de la animación. Comparten gran parte de las funciones, aunque el videojuego desarrolla su faceta específica. Estos son los principales perfiles profesionales y qué tipo de funciones desarrollan:

Producción del videojuego decide sobre qué proyecto se desarrollará y diseña el presupuesto y a qué se dedicará cada partida. Su cometido principal está en cómo se consigue la financiación y las vías relacionadas con la distribución del videojuego. Su formación está más relacionada con especialidades como ADE o Económicas, aunque es muy importante la formación en todo lo relacionado con la generación de contenidos y la narrativa.

Si nos adentramos en el ámbito creativo de la profesión podemos empezar por el:

Guionista de videojuego. Sería el encargado de escribir los diálogos y la trama, y desarrollar la cinemática (el contexto no jugable que aporta información extra al juego).

Artista de concepto. Desarrolla la línea plástica del videojuego. Puede llevar a cabo funciones de diseño de personajes, entornos y props (objetos animados como obstáculos o armas, por ejemplo).

Modelador de videojuego.  Se encarga de dar volumen a cada objeto que compone el juego, de hacerlo tridimensional. Las diferentes funciones dentro del modelado abarcan desde la definición sobre qué características tendrá cada elemento teniendo en cuenta la plataforma en la que se desarrolla (no tendrá la misma definición si es una tablet que una consola).

Uno de los perfiles más demandados es el artista de shading y texturas. Se encarga del color y la textura de todos los elementos que forman parte de la animación del juego.

Animador de videojuego. Se ocupa de definir cómo se mueven los personajes y cada elemento de la historia. La complejidad de esta tarea reside en que hay que determinar todas la posibilidades de movimiento, ya que el argumento está en manos del jugador y no del creador. Posteriormente deben incluirse en lo que se denomina motor del juego, que es el todo en el que incluyen las rutinas de programación que facilitan el desarrollo del videojuego.

Desde la Asociación Española de Empresas Productoras y Desarrolladoras de Videojuegos y Software de Entretenimiento (DEV) se reclama la necesidad de profesionales cualificados, tanto a nivel tecnológico como creativo. Un sector, explican en su web, que puede ofrecer grandes bolsas de empleo a la población joven, la más afectada por el paro durante la crisis.

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