Un estudio publicado recientemente cuestiona prejuicios que todavía tenemos muy arraigados. A los chicos se les da mejor las mates y las chicas leen más. Esto es cierto, pero ¿lo llevamos en los genes? Parece que no, hay actitudes y comportamientos adquiridos que explican mejor esta afirmación.

“No hay diferencias innatas en cuando a rendimiento potencial, pero sí en cómo utilizan los chicos o las chicas sus capacidades”. Esta es una de las conclusiones que planteó el director del área de Educación de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Andreas Schleicher, en la presentación de este estudio. El ABC de la igualdad de género en educación: aptitudes y comportamientos extrae los datos a partir de los estudios PISA centrados en jóvenes de 15 años. Incluye en el análisis actitudes de los padres, de los maestros e incluso de los futuros patronos.

La falta de confianza en sí mismas como un factor revelador

En los 65 países que han participado en el estudio de la OCDE, la diferencia en puntuación en matemáticas entre los chicos y chicas de mejor rendimiento escolar es de 19 puntos. Es mucha diferencia, sin embargo, se reduce hasta casi diluirse si hacemos la comparación entre chicos y chicas con el mismo nivel de confianza. Incluso las más empollonas sienten especial ansiedad ante una prueba de matemáticas. Dos de cada tres chicas frente a uno de cada dos chicos temen que las clases de matemáticas les resulten difíciles.

En la falta de confianza influyen muchos factores, por eso se ha contado con la participación de padres y profesores en el estudio. Por parte de los profesores, los resultados demuestran que se puntúa mejor a los chicos que a las chicas, independientemente del resultado que hayan sacado en las pruebas PISA. Según Schleicher,“incluso en situaciones de rendimiento escolar idéntico, en matemáticas se tiende a dar una mejor nota al chico porque se considera que encaminará en esa dirección su futuro profesional y que hay que animarle a su estudio”.

Por parte de los padres, son muchos menos los que imaginan a su hija trabajando en un área relacionada con las ciencias que los que piensan que su hijo seguirá esta trayectoria. En países como Chile, Hungría o Portugal el 50% confía en sus hijos para estas tareas frente al 20% en el caso de las hijas.

Pero el machismo está también muy interiorizado en países tradicionalmente considerados más imparciales. En Finlandia, las chicas sacan mejores notas que en Estonia en las áreas relacionadas con la ciencia; sin embargo, solo una de cada 50 se plantea estudiar una carrera de ingeniería o informática, mientras que una de cada 9 estonias tomarán esa decisión.

En España, las mujeres suponen solo un tercio de los estudiantes de carreras técnicas. Durante la presentación del informe de la OCDE con los principales datos de España, Montserrat Gomendio destacó que las diferencias de género habían aumentado significativamente entre los jóvenes españoles en la última década: ahora son más los chicos que sacan mejores notas que las chicas en matemáticas si lo comparamos con datos del año 2000.

>> VER CARRERAS DE INGENIERÍA E INDUSTRIA

La brecha también se refleja en las oportunidades laborales

El desnivel en los salarios entre los hombres y las mujeres sigue persistiendo. Los empleos mejor pagados suelen pertenecer a un área científica o técnica. Solo una de cada 20 chicas se imagina trabajando en un futuro en estas áreas frente a cuatro de cada 20 chicos. Esta proporción se mantiene incluso entre los estudiantes que muestran rendimiento similar en ciencias en los estudios PISA.

>> VER CARRERAS DE INVESTIGACIÓN Y CIENCIA

Informes como el El ABC de la igualdad de género en la educación evidencian que todavía queda un largo camino para que hombres y mujeres tengamos las mismas oportunidades. Hay que seguir desmontando prejuicios y detectar los posibles campos de acción, tanto en el ámbito educativo, como en el familiar y el laboral.