Tener una gran memoria y ser capaz de retener una gran cantidad de conocimientos eran habilidades imprescindibles hasta el siglo XX. Se aprendía a memorizar en la escuela porque era una destreza necesaria durante el aprendizaje y para el desarrollo profesional posterior. Pero la capacidad de nuestro almacenamiento quedó ampliamente superada por el primer smartphone, allá por el 2007, y ya no podemos competir en esa liga. Ahora necesitamos la formación continua.

Los desafíos de la formación continua

El escenario ha experimentado una profunda transformación impulsado por la globalización y la digitalización en la inmensa mayoría de los campos profesionales. Estas interacciones se hacen más complejas, hasta tal punto que para enfrentarse al mercado laboral es necesario el aprendizaje continuo de destrezas: la formación durante toda la vida. Por un lado, para ser capaz de adquirir las competencias que requieren las nuevas necesidades de las empresas. Por otro, porque la dinámica del cambio obliga a un intenso ritmo de actualización de conocimientos.

Así lo expresan las empresas. Un 9,8% de las empresas consultadas para el «Informe Infoempleo Adecco 2018» sobre el mercado laboral en España, apuntan que no han podido incorporar a sus plantillas a determinados profesionales porque todavía no existen candidatos adecuados para desempeñar el trabajo requerido. Lo confirma el Comité Económico y Social Europeo, que advierte que hay dos millones de puestos de trabajo en Europa que no se cubren porque no se reúnen las habilidades necesarias.

Y los españoles no vamos en cabeza. Según datos de Eurostat, el porcentaje de adultos que sigue formándose a lo largo de su vida profesional es solo del 10,5%, por debajo de la media europea (11,1%).

Formación continua, la asignatura pendiente de los españoles

Barreras para la formación profesional para el empleo

Entre los principales desafíos que señalan aquellos que asumen como imprescindible adquirir nuevas competencias profesionales están la difícil conciliación de la formación con las responsabilidades familiares. Otra de las dificultades se encuentra en dar con la fórmula adecuada para que el trabajador no tenga que emplear un tiempo adicional de su jornada en formarse y que pudiera hacerlo durante su horario laboral.

Las jornadas laborales interminables también son un obstáculo para poder formarse. Si se ve con perspectiva, la inversión en formación es una apuesta por la productividad de cara al futuro.

Pero esto tendría repercusión en los costes laborales de la empresa o se vería comprometida su productividad en el corto plazo. Por este motivo, tanto organismos europeos como las estrategias nacionales se ocupan de impulsar la formación en las empresas mediante estrategias específicas como la que lleva desarrollando la Agenda Europea de Nuevas Competencias desde 2016.

Habilidades más demandadas y más difíciles de cubrir

Hemos hablado en numerosas ocasiones de las softskills, las habilidades blandas, que son cada vez más imprescindibles en el CV. Pero los conocimientos específicos y técnicos (hardskills) son fundamentales para desarrollar una buena carrera profesional. Entre las habilidades más demandadas que se señalan en el estudio de la Comisión Europea “Hacia una mayor eficacia de las políticas de aprendizaje de adultos” se encuentran las siguientes competencias. Aquellas que tienen que ver con la internacionalización de las empresas, emprendimiento, innovación, desarrollo tecnológico de procesos productivos, digitalización, eficiencia energética, gestión medioambiental, movilidad sostenible, actividades relacionadas con la industria, la logística. Aquellas orientadas al nuevo modelo productivo y el desarrollo de los sectores más innovadores.

Son fundamentales también las que tienen que ver con la digitalización en empleo como los lenguajes de programación, certificaciones, movilidad, seguridad, Business intelligence, y Data management

La progresiva internacionalización de las empresas fruto de la globalización pone en valor el conocimiento de idiomas. Sin duda, el inglés es la lengua en el que se trabaja en multitud de profesiones. Imprescindible un nivel suficiente para la interacción con hablantes bilingües.

Iniciativas para la formación a lo largo de la vida

La estrategia europea “Hacia una mayor eficacia de las políticas de aprendizaje de adultos” se propuso en el periodo del 2016 al 2020 implementar políticas desde las instituciones que contribuyeran a una mejora de las capacidades de trabajadores y trabajadoras para adaptarse a las nuevas necesidades. ¿De qué forma? Pues, por ejemplo, garantizando la inversión en formación por parte de las empresas, concienciando a la ciudadanía sobre la necesidad de incorporar el aprendizaje durante toda la vida o mejorar el acceso a la formación de grupos de población con mayor dificultad (desempleados, población de mayor edad, trabajadores en sectores en declive).

En cuanto a los beneficios para la reputación corporativa, la formación es uno de los incentivos más deseados entre quienes trabajan. Forma parte de las estrategias en departamentos de recursos humanos para mejorar la satisfacción de los empleados y de la carta de beneficios que puede ofrecer una empresa en la guerra por el talento.