No, no tenemos la clave para ir a trabajar felices un lunes tras las vacaciones. Ya habréis imaginado que no hemos creado la fórmula para que os sintáis motivados, enérgicos, llenos de creatividad, rebosantes de compañerismo y siendo capaces de tomar decisiones acertadas.

Quizás hemos puesto el listón demasiado alto y estamos pidiendo peras al olmo: ser felices en el trabajo. Obligación y bienestar en una misma frase…No parece fácil. Es más, puede que perseguir esa felicidad llegue a hacernos infelices porque no siempre tener una vocación trae satisfacciones. Pero, ¿es posible ser algo felices todos los días? Hemos recogido algunas ideas que pueden hacer más llevadero un comienzo de semana tras las vacaciones.

Actitud

Estudios de psiconeuroendocrinología han probado que el estrés es contagioso. Observar una situación de estrés provoca un aumento de cortisol, la hormona que se libera en respuesta al estrés.  Este aumento es mayor cuando tenemos un vínculo con la persona estresada. Por lo tanto, controlar el propio nivel de estrés contribuirá a que los niveles de cortisol en el resto del equipo estén también equilibrados. La propia actitud condiciona la de los demás y contribuye a crear un clima determinado. Trata de controlar el estrés y la negatividad.

Compañerismo

Los equipos de trabajo son necesarios para llevar a buen fin las tareas a diario. Actualmente las empresas están sometidas a escenarios cambiantes y complejos donde una sola persona difícilmente puede hacer frente a los retos que aparecen. Es la inteligencia colectiva convenientemente organizada y motivada la que será capaz de afrontar dificultades. Las actitudes individualistas y competitivas son cada vez más improductivas y se impone la colaboración como forma de trabajo. Da lo mejor de ti mismo, trasciende tu ego para conseguir que los logros del equipo sean también tus logros.

Respeto

El acoso laboral es uno de los males más perniciosos de la vida laboral. Es difícil de detectar y, cuando se hace evidente, el daño ya está hecho. Por lo tanto hay que atajar estas situaciones en cuanto asoman, prevenirlas. Una de las mejores actitudes que se debe adoptar es no colaborar en situaciones de crítica hacia compañeros. Evitar participar de señalamientos y hostigamientos. En la medida en la que conseguimos crear un ambiente en el que esté profundamente censurada la burla hacia otras personas estaremos creando un entorno de respeto para todas las personas. En consecuencia, tampoco consentir las faltas de respeto hacia nuestra persona y, cuando si se producen hay ponerlo en conocimiento de quien competa para que no vaya a más. Es necesario tener tolerancia cero frente a cualquier tipo de maltrato.

Felicidad en el trabajo, ¿es posible?

Ponte metas

Pequeños objetivos, cambios que creas que benefician tu entorno laboral. Organiza cada tanto la documentación, el correo electrónico. Establece prioridades, no dejes que te coman las cosas urgentes del día a día y dedica un tiempo a esas tareas que se relegan para luego y nunca se hacen. Aprende a organizarte y a tachar las metas conseguidas, los pequeños logros. La sensación de satisfacción es pequeña pero inmediata. ¿Qué tal pensar en un objetivo laboral de aquí a navidades?

Cuídate. Haz descansos cada tanto, aprovecha para hablar con los compañeros, probablemente encuentras a personas con intereses parecidos. Haz algo de deporte para sentirte mejor físicamente y cuida tu alimentación. Dolores y malestares físicos alteran el estado de ánimo. Echa mano del sentido del humor siempre que puedas y crea un espacio donde te sientas cómodo.

No centres tu vida en el trabajo

El trabajo te permite vivir, relacionarte, seguramente sientes que estás contribuyendo a la sociedad pero es importante que dediques tiempo a otras facetas de tu vida donde también es posible la realización y satisfacción. Disfrutar de la compañía y el cuidado de amigos y/o familia, estudiar algo que te apasiona, poner en práctica una afición. Entregarse al disfrute de todas las cosas que nos hacen vibrar hará que en el trabajo nos encontremos mejor.

Evita la queja

Uno se puede quejar, claro que sí, pero solo si a continuación busca una solución para resolver la situación o mejorarla. Quejarse una y otra vez solo contribuye a crear un mal ambiente. Si no puedes solo, busca aliados. Quizás entre varios dais con la clave para revertir una situación injusta. Ponte en modo constructivo. Esta puede ser uno de los objetivos que alcanzar.

Toma decisiones

Estancarse en la duda provoca mucha frustración e infelicidad. Ante una determinada situación que exige decantarse por una opción valora pros y contras, consulta con las personas de confianza por si pueden darte otra visión para ponerlas en consideración. Piénsalo unas cuantas veces, pero no durante mucho tiempo. Toma la decisión y maneja las riendas de tu vida profesional en todo lo que esté en tu mano.