El presidente de la patronal, Juan Rosell ha criticado recientemente los malos resultados en las labores de intermediación de los organismos públicos de empleo. Afirma que estos malos datos son achacables  a la falta de formación específica de los empleados de las oficinas del antiguo INEM. Propone facilitar cursos de formación a estos empleados de hasta dos y tres años llegando incluso a prescindir de su labor por considerarla ineficaz. Estas declaraciones han avivado el debate sobre la desconexión entre el servicio público de empleo y el público al que sirve, la ciudadanía desempleada.

SNE, SEPE, oficinas de empleo, competencias transferidas e intermediación escasa

El Sistema Nacional de Empleo  lo integran diferentes niveles dentro de la administración pública. Hay una parte estatal, el SEPE, que se encarga de los trámites de las prestaciones y subsidios por desempleo y de las políticas pasivas de empleo. Por otro lado está la parte regional ya que las competencias en esta materia están transferidas a las comunidades autónomas. En los servicios regionales de empleo se organizan los cursos, talleres y otro tipo de actividades englobadas en las políticas activas de empleo.

Según datos facilitados por el INE solo el 1,7 % de los contratos firmados en 2015 se formalizaron gracias a la intermediación de una oficina de empleo pública. Por otro lado se afirma en el Informe Infoempleo-Adecco que solo el 23% de las empresas utiliza el SEPE para encontrar candidatos y de estos solo un 27% encuentra que es un método adecuado para la intermediación laboral. Sin embargo, un 81% de las empresas consultadas utilizó los portales de empleo para la búsqueda de candidatos. De estos un 87% considera que los resultados son entre satisfactorios y muy satisfactorios. En el lado de los empleados, y según el mismo informe, un 35,6% ha conseguido su actual puesto de trabajo, otra de las vías más utilizadas para el acceso a un empleo.

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Tuitencuesta que se lanzó a los seguidores de Infoempleo

Colaboración público-privada en Europa

La colaboración entre el sector público y el privado es el modelo que han adoptado en gran parte de los países europeos. El caso paradigmático es el del Reino Unido. En este país  el tándem público- privado ha conseguido que el 50% de las personas que se encuentran a la búsqueda de empleo lo consigan en un plazo de tres meses.

En Alemania y Francia la información sobre perfiles profesionales y vacantes de empleo se comparte entre los servicios públicos y las agencias privadas de empleo. Esta forma de cooperación, que tiene ya una larga trayectoria en estos países, proporciona unos resultados aceptables. El presupuesto dedicado a combatir el desempleo en estas regiones no se dedica en exclusiva a las prestaciones por desempleo, como ocurre en nuestro país, sino que también se destinan a políticas de reactivación del empleo como, por ejemplo, ha sido el plan del presidente Hollande para formar a parados en profesiones con proyección de futuro como las tecnológicas o las energías renovables.

Mirando a Europa: hacia la eficiencia

Algo similar al trabajo en equipo público-privado está comenzando a experimentarse en España. El pasado verano se pusieron en marcha experiencias piloto que ensayaban esta modalidad en determinadas regiones como Murcia o Aragón. La asociación entre agencias de colocación de empleo privadas y las oficinas públicas de empleo para los colectivos con mayores dificultades para encontrar trabajo han producido resultados muy satisfactorios, según afirman desde el gobierno.

Además de estas experiencias el SEPE junto con el laboratorio de ideas Fedea ha presentado recientemente una herramienta de gestión que clasificará a las personas que se encuentren en paro dependiendo de su grado de empleabilidad. Los desempleados se clasificarían en cuatro grupos teniendo en cuenta la dificultad para la recolocación atendiendo a sus características. La edad, la formación, experiencia laboral, género, lugar donde se reside o discapacidad serán variables que servirán para que un desempleado quede asignado a un grupo o a otro. De esta forma, afirman, se diseñarán políticas más personalizadas de orientación para conseguir un empleo.