Las redes sociales han revolucionado la forma en la que nos relacionamos con las marcas. Su relevancia es tal que la plataforma Mashable ha promovido la celebración del Día Mundial de las Redes Sociales que se  festejará mañana 30 de junio. Anterior a la omnipresencia de las redes sociales en nuestras vidas todo era más bidireccional: las marcas anunciaban sus productos y los consumidores las compraban o no. Más allá de los estudios de mercadotecnia, este era todo el feedback que recibían.

Actualmente, el impacto que tiene una campaña publicitaria es de proporciones mucho mayores gracias a esta forma de catapultar una determinada información. Ya no solo por parte de los seguidores de la marca, sino también de sus detractores, clientes descontentos, competencia, proveedores y demás grupos de interés. Todo está a la vista. Y la labor de un community manager es fundamental para conducir estas corrientes a buen puerto: más ventas o mejor imagen de marca. Ninguna empresa ya puede prescindir de un especialista en redes sociales.

Habilidades que adornan a un community manager

Entre las habilidades que debe poseer un community manager está el conocimiento de las principales redes sociales: Facebook, Twitter, Instagram o Youtube, qué tipo de contenidos se utilizan en cada una de ellas y saber potenciar esa comunicación. Exponer ideas en 140 o 280 caracteres o plasmarlas en un meme, publicar imágenes con el filtro que toca,  incrementar el número de visualizaciones de un vídeo o dar máxima visibilidad a una publicación a través de hashtags,…Si entre tus habilidades está la creación de memes, infografías, edición de vídeo y audio ya tienes mucho ganado.

Otra de las habilidades será organizar el contenido en función del calendario y estar muy al tanto de las oportunidades que haya para hablar de la marca. Bien porque haya determinadas fechas al año relevantes para la actividad de la empresa, bien porque se produce algún hecho que brinda la ocasión de crear un contenido relacionado. Por lo tanto, un community tiene que tener cierta cultura general, mucha específica sobre el sector y saber más que el CEO sobre la empresa.

redes sociales

Navegando las crisis de reputación

Un momento muy importante en la vida de un community es cuando se produce una crisis de reputación de la marca para la que se trabaja. Salir airoso de una situación en la que la empresa, producto de su actividad o de su comunicación, se ha convertido en referente negativo del día en las redes sociales no te hará llevarte demasiados laureles. Ahora bien, como no sepas gestionarlo bien quedará fijado en los anales de las crisis de comunicación. Que se lo pregunten a Barbra Streisand el día que quiso mantener en el anonimato su ostentosa mansión en la costa californiana.

Tener una capacidad de respuesta ágil exige estar pendiente permanentemente de las interacciones que se producen con los perfiles. Monitorizar el comportamiento de la conversación con la comunidad, escuchar lo que ocurre y dar respuesta o rectificar y reconducir será otra de las habilidades más valoradas de un community.

Periodismo, publicidad o especialista en social media entre la formación más solicitada

Saber redactar correctamente, ordenar ideas y utilizar apropiadamente los signos de puntuación, será primordial en un perfil de community manager. Por este motivo, durante mucho tiempo la formación en periodismo y ciencias de la comunicación ha sido la cantera de la que se ha nutrido esta ya imprescindible profesión.

Otra de las principales formaciones que se pide a un community es la de publicidad y marketing. Interesante es la especialización a través de cursos o másteres centrados en redes sociales con este de reputación online, estos más genéricos sobre social media.

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