El día 27 de septiembre las Naciones Unidas celebran el Día Mundial del Turismo. El lema para este año será “Turismo para todos”. Se pretende ampliar y facilitar al máximo el acceso a una actividad recreativa que permite conocer otras culturas y la diversidad del planeta. Dirigido en esta ocasión a tumbar las barreras que impiden el disfrute en igualdad de condiciones a personas que tienen un acceso limitado a ellas, como las personas con discapacidad. Se propone reivindicarlo como un derecho.

¿Se puede ir más allá del turismo?

El turismo ha arrojado muy buenos datos este año en nuestro país, con niveles de ocupación de plazas hoteleras que en muchos casos han alcanzado el 100%. Esta situación de bonanza ha ayudado a contrarrestar los efectos agónicos de la crisis, y es en gran parte responsable de que se haya alcanzado una tasa de paro inferior al 20%.

Desde el comienzo de la crisis hasta agosto de este año el sector turístico ha aportado 209.805 afiliados más, lo que ha supuesto un incremento de un 13,2 % respecto a agosto del 2007. El sector de la hostelería supone ya un 10% del sistema de afiliación que gestiona la Seguridad Social.

Aunque España ha recobrado la tradicional buena posición como destino turístico, al percibirse como un país más seguro frente a otros con los que competía en los últimos años por atraer más visitantes, parece que la condena a ser un país de servicios se alarga.

Se echa en falta la voluntad política que apueste por el desarrollo de una economía del conocimiento, la investigación y la ciencia y/o las energías renovables, que aportaría una economía más productiva y mejores condiciones para todos.

En este sentido, y a pesar de que las cifras han mejorado mucho, hay que destacar que España se encuentra a la cola de la recuperación en Europa, por detrás de Grecia. La media de la tasa de paro en el continente ha sido del 8,6%.

Las terracitas están sustituyendo al ladrillo

El tipo de empleo que genera el sector turístico está muy afectado por la temporalidad. La contratación aumenta al comenzar la campaña estival, que se extiende casi tres meses, y desciende al finalizar, lo que arroja a un gran número de personas al desempleo. Además, dentro del turismo se registra un gran número de actividades que no requieren de apenas cualificación, como puede ser los camareros, y que están más expuestos a la mala calidad del empleo con gran cantidad de horas extras, no siempre pagadas, y unos salarios demasiado ajustados.

El sector turístico ha sido el destino de muchas de las personas que el desplome de la construcción expulsó fuera del mercado laboral. Esto incide directamente en la capacidad recaudatoria por parte de la Seguridad Social, ya que las bases de cotización son muy bajas.

Así que el debate está servido. Obviamente es mejor estar detrás de una barra o haciendo camas en hoteles que en casa esperando a que llegue otra oportunidad, pero la apuesta por desarrollar otros sectores que aseguren una estabilidad tanto a las personas como a las arcas públicas apoyando la formación y el avance en las actividades que el mercado está demandando se hace cada vez más necesario y urgente.