La brecha salarial de género es un concepto que explica que las mujeres reciben una retribución menor por desempeñar el mismo trabajo (o de igual valor) que sus compañeros varones.

Sobre este fenómeno, que se da a lo largo y ancho del planeta, se ha centrado el último Informe Mundial sobre Salarios 2018/2019 de la OIT: Qué hay detrás de la brecha salarial de género  (Organización Internacional del Trabajo).

Los salarios crecen por debajo de lo que lo hacían en 2008

El documento abre con un mal dato: los salarios han sufrido un crecimiento menor respecto al año anterior a pesar del crecimiento del PIB en gran parte de los países y cuando las tasas por desempleo empiezan a disminuir. En concreto, los salarios han experimentado el menor crecimiento anual desde el año 2008, año considerado como el de inicio de la crisis mundial. En el año 2016 el crecimiento fue del 2,4% y en el 2017 pasó al 1,8%.

Tras ilustrar con datos generales, por países y zonas geográficas el informe hace un zoom para poner en primer plano la diferencia de las retribuciones a los trabajos que realizan mujeres y hombres y poder así arrojar luz sobre la brecha salarial de género.

A la vista de los datos, señala el informe, que la brecha salarial de género, no puede explicarse de forma objetiva. Ni el nivel educativo, ni la experiencia, ni la ocupación ni el sector sirven  para explicar por qué las mujeres cobran menos que los hombres.

Atendiendo a la clasificación, países de altos ingresos, países de ingresos medios y bajos la dinámica que se produce con los sueldos es la que sigue. En los países de mayores ingresos las mujeres están menos representadas conforme se sube en la escalera salarial, es decir la brecha salarial se agranda. En los países más empobrecidos la brecha es mayor conforme se desciende ya que las mujeres son las que están sobrerrepresentadas en la parte baja de la pirámide de ingresos por trabajo.

¿Es posible frenar la brecha salarial?

Los componentes de la desigualdad salarial no explican la de género

El informe analiza la brecha salarial mediante el desglose de los componentes que la constituyen como son los que tienen que ver con el capital humano por ejemplo la edad, la experiencia y la educación, como los puestos que se ocupan, es decir, la categoría profesional, horario de trabajo o el tipo de contrato y los que son achacables al lugar de producción  como el sector o  la ubicación geográfica. Todas ellas constituyen la parte explicable de la diferencia salarial.

Pero en la brecha salarial de género estos aspectos o variables no resultan lo suficientemente explicativas para definirlo. Sirva como ejemplo la educación. Tanto en los países donde las mujeres tienen un mayor nivel educativo que los hombres, como ocurre en gran parte de los países con ingresos altos, como en aquellos donde la población femenina no alcanza el mismo grado de formación que los varones, en ambos casos, las mujeres cobran menos dinero por el trabajo remunerado que realizan.

Entre los motivos y causas que desvela el análisis de esta organización internacional que sí explican la brecha salarial entre hombres y mujeres en todo el mundo está la infravaloración del trabajo que realizan ellas, la mayor carga sobre las mujeres que supone la maternidad y los cuidados familiares y los salarios más elevados en las empresas que pertenecen a sectores masculinizados, como las tecnológicas y científicas.

La maternidad y el menor valor de las profesiones feminizadas

El hecho de que las mujeres con hijos cobren salarios inferiores puede tener su causa en que acceden en mayor medida a jornadas reducidas para el cuidado de hijos y otros dependientes. También hay una posible explicación en el hecho de que acceden a puestos donde hay mayores posibilidades de conciliación, normalmente peor remunerados, o, la más injusta, la barrera para la contratación en puestos de responsabilidad a mujeres con hijos. En este sentido, el informe S=HE ¿Igualdad de oportunidades? Desarrollo profesional de hombres y mujeres en España se señala que un 68% de las mujeres piensan que en sus empresas se favorece la promoción de los hombres por encima de la de las mujeres

Entre las propuestas que ofrece la OIT para reducir o cerrar esta brecha está la consideración de “igual remuneración a trabajo de igual valor”, en vez de la consigna “igual remuneración igual trabajo” ya que con este giro se sortea otro de los factores de discriminación que es el de la menor remuneración de las profesiones feminizadas.

Las medidas que se proponen en  el informe para combatir la brecha salarial entre hombres y mujeres están diferenciadas dependiendo del nivel de ingresos. Así, para incrementar los salarios para las mujeres con las remuneraciones más bajas serían necesario políticas encaminadas a aumentar el SMI (Salario Mínimo Interprofesional) y la formalización de la economía informal ya que son las que mayoritariamente reciben bajos salarios y desempeñan empleos sumergidos. Incluir medidas en los convenios colectivos sería la forma de cerrar la brecha de género en mujeres que reciben ingresos medios y fomentar el acceso a puestos de responsabilidad para las mujeres cuya formación y preparación así lo acrediten.