Miles de trabajadores de actividades no esenciales, en cuarentena por coronavirus, comenzaron a volver al trabajo a mediados de abril. Tras los días de confinamiento, tuvieron que ir incorporándose poco a poco a sus puestos, a pesar del riesgo que conlleva y la sensación de inseguridad que sienten al salir a la calle. Muchos de ellos van cada día a su trabajo con miedo a contagiarse ¿Cómo podemos superar esa ergofobia o miedo a volver al trabajo?

Ir a trabajar con miedo

La gran capacidad de contagio, y el hecho de que no haya todavía un remedio específico ni vacuna contra la enfermedad COVID-19, dispara la sensación de peligro en muchas personas que tienen que ir a trabajar, ante la dificultad que supone no poder cumplir con una de las principales pautas para evitar el contagio: respetar la distancia social (permanecer a unos dos metros de cualquier otra persona) tanto en los espacios de trabajo como en el transporte público. Algo con lo que hubo que lidiar en esos días y que, antes o después, tendrá que superar todo el mundo.

Uno de los temores es el no poder cumplir con las necesarias medidas de protección por no tener disponibilidad suficiente de mascarillas y guantes con los que protegerse. Las empresas no pueden garantizar que haya el material necesario para proteger a los trabajadores, debido al desabastecimiento que hay de productos sanitarios.

Surgen también desconfianzas al tomar el transporte público para acudir al trabajo. La gran aglomeración de personas a determinadas horas que se produce en el transporte público, en grandes ciudades como Madrid o Barcelona, complica el respeto de la distancia social. Por este motivo, el gobierno ha pedido a las empresas que espacien en la medida de lo posible las horas de entrada y salida, para evitar la llamada “hora punta”. Adicionalmente, también están distribuyendo mascarillas en la entrada de las estaciones de metro y cercanías en las principales ciudades.

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Miedo a un peligro real que puede intensificarse

Podríamos estar hablando de ergofobia, que puede definirse como el miedo infundado a acudir a trabajar. Pero, la realidad es que hay razones para sentirlo, si se atiende a la información sobre los peligros del contagio. Así que, en este caso, lo aconsejable es ser precavidos y mantener la calma siguiendo las recomendaciones. Pese a que el riesgo existe, se trata de minimizarlo todo lo posible.

El gobierno ha recogido en una Guía de actuación para la prevención de riesgos laborales frente al SARS-CoV-2 para aplicación de protocolos en los centros de trabajo.

Se establece un protocolo de actuación ante tres posibles escenarios en cuanto al riesgo de contagio, por un contacto estrecho con un caso posible, probable o confirmado de infección por el SARS-CoV-2.

  • Alta exposición al riesgo, cuando se produce un contacto estrecho con un caso posible, probable o confirmado de infección con síntomas. Es el caso del personal sanitario y aquellas situaciones en las que no se puede evitar un contacto estrecho.
  • Exposición de bajo riesgo, la relación con algún caso no implica un contacto estrecho con una persona sintomática.
  • Baja probabilidad de exposición, trabajadores sin atención directa al público o a más de dos metros de distancia.

Cabe recordar que si en los puestos de trabajo no se están cumpliendo con estas normas y el trabajador considera que su salud está en riego, este puede negarse a acudir a su puesto haciendo valer el artículo 21 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales.

La OIT (Organización Mundial del Trabajo), por su parte, también ha difundido este vídeo. Dirigido a empresas y empleados. Con consejos sobre seguridad y salud a aplicar en los lugares de trabajo, para mitigar la propagación del virus.