Esta es solo una de las conclusiones del informe: “Voces contra la precariedad: mujeres y pobreza laboral en Europa” elaborado por la ONG Oxfam que analiza la situación laboral de las mujeres en Europa, principalmente en tres países: Francia, Italia y España.

Desde noviembre las mujeres trabajan gratis

Las mujeres europeas tienen que trabajar 59 días (52 en España) más que los hombres para cobrar lo mismo. O lo que es lo mismo: a partir de primeros de noviembre las mujeres dejaran de cobrar aunque no de trabajar.

Pese a que hay voces que atribuyen la diferencia salarial entre hombres y mujeres a cuestiones ajenas a la discriminación, como el tipo de jornada o de contrato diferente el 10% en el caso de Francia y un 14% en el de España la diferencia de salario entre mujeres y hombres no puede atribuirse a ninguna otra causa que no sea la discriminación de género. En este sentido, hay que hablar de los complementos de la nómina. Si bien es cierto que puede haber una aparente similitud entre los salarios base de hombres y mujeres que desempeñan las mismas funciones,  es cuando se analiza en profundidad la nómina y el detalle de los pluses y complementos cuando aparece la gran diferencia. En estos casos la disparidad llega hasta el 30% a favor de la remuneración de ellos. Un ejemplo es el plus de “disponibilidad” en determinadas profesiones.

Las mujeres tienen más difícil acceder a estos extras en la nómina debido a que afrontan una doble jornada, la laboral, reconocida y la de los cuidados, que limita el acceso a una mayor retribución y al desarrollo de una carrera profesional en condiciones de igualdad.

Esta parte de la actividad diaria de millones de mujeres en el mundo está invisibilizada y no cuenta como actividad económica pese a su relevancia tanto para la vida y el bienestar de las sociedades como para la economía. Se calcula que el trabajo doméstico no remunerado que realizan las mujeres supone 10 billones de dólares, un 13% del PIB global. Es decir, una de las actividades más importantes del mundo.

En España solo el 42% de las mujeres cobra una pensión

Jornada parcial, jornada femenina

Las mujeres trabajan menos horas remuneradas. Cuatro de cada cinco personas trabajadoras a tiempo parcial en Europa son mujeres. Una de cada tres personas preferiría una jornada completa pero no puede acceder a él, es lo que se conoce como subempleo. Las mujeres tienen el doble de probabilidades que los hombres de realizar una jornada parcial sin desearla. Por este motivo recientemente el BCE (Banco Central Europeo) ya hizo una llamada de atención a España por el aumento del volumen de trabajo parcial involuntario.

El tipo de trabajo, los sectores y actividades que realizan las mujeres europeas a lo largo de su vida laboral son también fruto de infravaloración. Los trabajos a los que acceden las mujeres mayoritariamente, los sectores feminizados como son los relacionados con los cuidados, la sanidad o la educación están peor remunerados. Sin embargo, en estos sectores los salarios mejoran en la medida en la que se alcanzan puestos más altos en el organigrama. Es entonces donde la presencia de los hombres es mayoritaria.

Ser mujer y migrante implica un alto riesgo de pobreza laboral en España

Ser mujer y migrante multiplica el riesgo de caer en la pobreza. España obtiene la tasa más alta en Europa de riesgo de pobreza laboral, tener trabajo pero seguir en la pobreza, en mujeres migrantes  con un 33% frente al 10% en la media Europa. Las mujeres migrantes son las que desempeñan trabajos y jornadas peor remuneradas. Por ejemplo, aquellas que trabajan internas en casas llegan a pasar hasta 22 horas diarias en sus lugares de trabajo. Las consecuencias son un importante desgaste físico, psicológico y emocional.

La precarización de la vida de las mujeres en el presente tiene como consecuencia que cuando llega la hora de la jubilación las pensiones sean más bajas o, incluso inexistentes. Es llamativo como siendo en gran parte responsables del trabajo doméstico no remunerado, que traducido a dinero supone un 13% del PIB mundial, muchas mujeres cobren una pensión no contributiva, entendiéndose así que no han hecho su aportación al mercado laboral.

Si calculáramos cuanto ha ahorrado el Estado en asistencia a dependientes quizás se vería la importancia y la injusticia que supone que estas mujeres sobrevivan en la vejez con escasísimos recursos. Y los datos lo confirman. Según las últimas cifras oficiales (2016) las mujeres cobran un 36,5% menos de pensión que los hombres. En España solo un 42% de las mujeres cobran una pensión frente al 87% de los hombres.

Medidas para construir un futuro mejor

Para conseguir superar la pobreza laboral de las mujeres el informe aporta una serie de medidas con las que mitigar y corregir esta desigualdad. Estas son algunas de ellas.

  • Garantizar un nivel mínimo de ingresos. En concreto en España avanzar hasta un SMI (Salario Mínimo Interprofesional) de 1000 euros.
  • Ratificar el Convenio 189 sobre personas trabajadoras en el ámbito doméstico articulado por la OIT, en el que se desarrollan medidas para proteger esta actividad de la precariedad, regularización, etc. Y que este régimen pase a formar parte del Régimen General, en el que se garantiza, por ejemplo, el derecho a baja médica o paro.
  • Abordar la crisis de cuidados, aprobando la igualdad, obligatoriedad e intransferibilidad de permiso de maternidad y paternidad.