¿Existe la oficina ideal? ¿Aquella en la que nadie se queje porque su silla es incómoda, porque tiene frío/calor, porque le da reflejo en la pantalla de su ordenador,…? Sinceramente creo que no, incluso después de haber visto las fotos de las oficinas de Google, que digo yo que también tendrán sus inconvenientes. Pero, teniendo en cuenta que es el lugar donde más tiempo pasamos, más que en nuestras casas si no contamos las horas de sueño, habrá que intentar que sea lo más confortable posible, ¿no? Aunque claro, eso no depende de nosotros…

Santiago Quiroga, director entre otras ferias de Ofitec o SIMO, apuntaba que cada oficina debe ser diferente y adaptarse a la actividad que se lleva a cabo dentro, pero que existen una serie de características comunes que permiten mejorar la calidad del entorno de trabajo. Aquí os las dejo por si alguien quiere tomar nota:

Mobiliario: contar con un mobiliario ergonómico es básico, además se reducen notablemente las bajas relacionadas con molestias musculares.

Materiales: en la oficina ideal habría que apostar por materiales ecológicos y responsables con el medio ambiente.

Iluminación: cada trabajo requiere una iluminación diferente, por ello lo ideal serían los alumbrados mixtos, es decir, utilizar alumbrado general acompañado de iluminación localizada que permita ser controlada por el propio trabajador. Hay que evitar que los fluorescentes parpadeen y también los deslumbramientos y brillos, y emplear siempre que se pueda la luz natural.  Una iluminación inadecuada puede causar fatiga ocular, cansancio, dolor de cabeza, falta de atención,…

Cromatismo: se deben buscar aquellos colores que además de motivar a los trabajadores, ayuden a crear un ambiente humano, agradable y confortable. Psicológicamente, es recomendable aplicar diferentes colores en un mismo espacio con el objetivo de no saturar la mente de quienes desarrollan allí toda su jornada laboral.

Ruido: el ruido es uno de los grandes problemas de los lugares de trabajo, ya que puede provocar estrés, fatiga, depresión, irritabilidad o incluso patologías más graves. La Organización Mundial de la Salud, aconseja que no se sobrepasen lo 55 decibelios durante el día. En oficinas, el nivel sonoro máximo en zonas operativas debe ser de 50 decibelios, en salas de conferencias de 40 y en despachos de 50. Sin embargo, el nivel medio suele ser superior a 70 decibelios.

Ventilación: en una oficina hay que buscar un ambiente térmico confortable para la mayoría de las personas que trabajan en su interior (algo que me resulta muy complicado, porque cada uno somos un mundo…). La temperatura más adecuada oscila entre los 20 y 25 grados centígrados. Resulta aconsejable renovar el aire de vez en cuando abriendo las ventanas.

Higiene: es fundamental mantener unas buenas condiciones higiénicas en toda la instalación. Desinfectar diariamente los baños, limpiar el polvo de todo el mobiliario y de las moquetas, así como el que se acumule en los lugares destinados a almacenar documentos o utensilios de trabajo, ordenar el material de oficina y no acumular papeles y desperdicios son algunas normas básicas de higiene que ayudan a mantener las instalaciones en buen uso.

Espacio: el puesto de trabajo debería adaptarse a la persona y al tipo de trabajo que realiza y no al contrario. Para que un trabajador se sienta cómodo en su puesto de trabajo tiene que disponer de espacio suficiente para moverse y para que el usuario no se vea obligado a adoptar posturas forzadas por no disponer de espacio suficiente.

Distribución: este aspecto está íntimamente relacionado con el espacio y con el trabajo que se realice en él. Las tendencias actuales giran en torno a espacios más diáfanos y flexibles que permitan la interacción entre las personas, el trabajo en equipo y romper las barreras jerárquicas.

Decoración: no conviene recargar la decoración de la oficina. Actualmente se tiende hacia la sobriedad de los elementos decorativos.