Espíritu emprendedor… ¿se nace con él o se hace? Parece que depende mucho de la trayectoria y de la tendencia de cada cual. Hay quien ve negocio en todo y hay quien llega a montar un negocio porque es hacia donde le ha conducido su trayectoria profesional. También están los que han recurrido al emprendimiento como forma de autoempleo. Definimos las cualidades y qué formación se aconseja para conseguir ser una persona emprendedora de pura cepa.

Actitudes y aptitudes de los emprendedores

Las claves en este punto nos las da Raquel Arranz, de Iguálate.org, el portal de intervención sociolaboral de la Federación de Mujeres Progresistas.

Como actitudes cosustanciales a los buenos emprendedores serán la pasión, pues, en palabras de Raquel, “el dinero no es suficientemente motivador para todo el esfuerzo que requerirá un proyecto de negocio”; la curiosidad para buscar información de lo que reclama el mercado, de cómo avanza el sector, de innovación, etc.; flexibilidad para adaptarse y reinventarse; perseverancia porque no todo saldrá a la primera, y empatía, pues inevitablemente te relacionarás con personas con las que tendrás que negociar, acordar y entablar relaciones más o menos estables.

Como habilidades básicas, Raquel destaca la de comercial, la de saber gestionar el tiempo, la de llevar a cabo un análisis efectivo, la de saber orientarse a logros y objetivos, y la de haber adquirido competencias digitales, pues, tal como nos indica, la mayor parte de la información está en Internet, muchos procesos y trámites se realizan online.

montar un negocio

Aprender a emprender

Montar un negocio requiere estar dispuesto a tocar muchos palos. Puede que alguna de las siguientes tareas no se te den nada bien, pero tendrás que aprender al menos a supervisarlas. El éxito de tu negocio puede depender de ellas.

  • Fiscalidad. Trámites burocráticos por los que tendrá que pasar tu negocio y los rendimientos que te genere. Puedes dejar en manos de terceros que te lleven esta área, pero al cabo de un tiempo te convencerás de que debes estar pendiente aunque se ocupe otro de presentar todos los modelos y liquidaciones.
  • Administración y finanzas. Hay empresas que se han ido a pique solo por no llevar las cuentas al día y realizar las previsiones de gastos y de ingresos. Qué hacer cuando tienes superhábit o cómo conseguir liquidez cuando te haga falta será la clave para lograr una estabilidad financiera.
  • Márketing y comunicación. En un principio, muchos emprendedores se encargan de llevar a acabo la comunicación de la empresa y sus productos. Esta tarea conducida por manos profesionales suele generar más beneficios que por neófitos. Sin embargo, si en un principio no es posible, hay cursos de formación pueden aportarte ideas muy rentables.
  • Distribución y logística. Es otro de los puntos débiles de una empresa que ofrezca productos y servicios. La atención al cliente es esencial para conseguir reputación y mantenerse. Que todo funcione a la hora de distribuir el producto también lo es. Y, por supuesto, saber gestionar tanto las entregas como las devoluciones es igual de fundamental.
  • Gestión de recursos y flujo de trabajo. Por un lado, es imprescindible saber los proveedores en los que puedes confiar, pues un mal proveedor te puede ocasionar un daño irreparable en los comienzos. Por otro lado, tienes que interiorizar todos los pasos del flujo de trabajo propio de tu empresa para dirigirla con equilibrio en todos los puntos.

Muchos de estos conocimientos los irás necesitando a medida que vaya avanzando tu negocio. No dejes tu formación de lado, pero tampoco pretendas adquirirla de golpe, pues se aprende más a fondo cuando tienes un caso práctico sobre el que aplicar los conocimientos que vayas adquiriendo. Si quieres un ejemplo de cómo comenzar con buen pie, lee la entrevista que hicimos a Mónica Saudi con su negocio Muymoni.