Entrevista a Jesús María Sánchez, presidente de la Confederación Española de Asociaciones de padres y madres de alumnos (CEAPA).

Los padres de los alumnos se muestran inquietos por los recortes que está llevando a cabo el Gobierno en la escuela pública. Unas inquietudes que ya reflejaron en el documento «¿Qué está pasando».

¿Cuál consideran que es el gran reto de la educación hoy en España?
Reducir las tasas de fracaso y abandono escolar, todo un lastre para nuestro sistema educativo y para nuestro país, a pesar de que en los últimos años se ha producido una mejora importante, en contra de lo que muchos creen.  Detrás de los datos de fracaso escolar hay niños, niñas y jóvenes que, por lo general, pertenecen a entornos socioeconómicos desfavorecidos y alumnado con necesidades especiales de atención educativa. Como muchos estudios señalan, el entorno social y familiar del alumno incide en sus resultados educativos. Para combatir el fracaso escolar hay que transformar aspectos fundamentales, como la formación del profesorado y los contenidos que se imparten para que la enseñanza sea más práctica y motivadora para los estudiantes, fortalecer la escuela pública y fomentar la participación de las familias en la escuela.

¿Hay algún modelo educativo inspirador en el mundo para ustedes?
El finlandés, cuyo sistema actúa ya en Educación Infantil y en Primaria, en el momento en el que observa cualquier dificultad de aprendizaje en los niños, de manera que llegan a la secundaria con una buena formación. En Finlandia no existe la repetición, tan sacrosanta en nuestra España. Allí se previenen  los problemas en etapas anteriores. En Finlandia el profesorado es elegido entre los mejores estudiantes, porque es una profesión con gran prestigio social. Además, es un sistema que compatibiliza excelencia y calidad, es decir, que tiene alumnos con muchos conocimientos y habilidades y apenas tiene alumnos en desventaja.

¿Podría resumir brevemente su documento ‘Qué está pasando’?
Es un documento donde analizamos los incumplimientos que actualmente se producen hacia cada una de las características que, a nuestro juicio, debe tener la escuela pública para que pueda ser considerada como tal: gratuita,  universal, democrática y laica. Denunciamos, entre otras situaciones, los pagos que tienen que hacer las familias para la compra de libros de texto, ordenadores y demás materiales escolares, además de cuotas encubiertas, la  selección de alumnos en muchos centros concertados y los obstáculos a la participación de los padres y madres de alumnos en los centros. Estamos preocupados porque en estos momentos algunos quieren transmitir la idea de que el sistema educativo no funciona. Aunque hay que mejorar muchas cosas en el ámbito educativo, el sistema sí funciona. El problema está en que hay muchos intereses económicos y políticos que contaminan su desarrollo.