El sector de la construcción parece que experimenta una mejoría tras los años de profunda crisis que dio al traste con el sector. En el año 2017, por primera vez en cuatro años, la producción de la construcción se incrementó en un 0,3% respecto a 2016 gracias al repunte de la construcción residencial privado, según datos de la patronal del sector. Según los últimos datos de la EPA (abril 2018), la construcción se incrementó en 8.200 puestos de trabajo frente a la pérdida de 110.500 contratos en el sector servicios .

España, el segundo país de la UE que más creció en construcción

Dentro del panorama europeo el aumento fue más llamativo debido a la escasa actividad de la gran mayoría del resto de países. Durante el pasado marzo, España se convirtió en el segundo país, por detrás de Polonia, en el que se apreció una mayor subida respecto al año anterior de la construcción de toda la UE. Se produjo un crecimiento interanual del 17,1%, según datos publicados por Eurostat, la agencia estadística europea.

De forma paralela, las grandes constructoras que salieron al mercado internacional como tabla de salvación frente al desmorone, han llegado a convertirse en referentes y compiten en ingeniería civil con potencias mundiales como China, el país que más negocio genera en la escena internacional en esta actividad.

El sector de la construcción remonta

Dificultades para contratar algunos perfiles

Pero la tímida revitalización del sector no se está viendo acompañado de la fuerza laboral que requeriría. El personal inscrito en la actividad ha disminuido hasta el punto que, durante la época de la crisis, se han perdido seis de cada diez empleos del sector. Las formas han sido variadas, los que pudieron se jubilaron, los más jóvenes transitaron hacia otras actividades como la hostelería o el comercio y las personas que habían llegado de otros países salieron de nuevo siguiendo una oportunidad fuera del país.

Esta falta de personal especializado y con experiencia está provocando que los costes laborales vayan en aumento y se encuentren grandes dificultades a la hora de contratar expertos, por ejemplo, en fachadas y estructuras pero también encofradores, ferrallistas, vidrieros, expertos en tabiquería, alicatados o carpintería.

Además de la dureza del trabajo, el ramo adolece de una grave estacionalidad que se contabiliza en años, ni siquiera en meses como en la hostelería. Es una actividad que ofrece escasa estabilidad y más aún cuando la producción es todavía escasa, sobre todo en comparación con los previos a la explosión de la burbuja.

La remuneración tampoco sirve ya como atractivo a la hora de encontrar trabajadores. Los salarios se han visto reducidos a la mitad desde los tiempos de vacas gordas en el sector.

Formación para mejorar la empleabilidad en el sector

Para suplir esta falta de personal cualificado las empresas plantean la necesidad de que se incremente la formación tanto dentro de las propias constructoras como en el sistema público a través de la FP dual.

Las previsiones son positivas aunque el crecimiento se esté produciendo muy lentamente. Para este año 2018, la ingeniería civil presumiblemente experimentará  un crecimiento alentada por las elecciones municipales de 2019. En Europa crecerá este año un 3,5% previsiblemente aunque en los años posteriores la crecida será menor. La progresión se ralentizará hasta 2020.