El reality show es conocido por ser un género televisivo muy creativo, pero en el que los límites están más que difusos. Era cuestión de tiempo que el panorama laboral quedara reflejado en uno de estos programas. La cadena Fox emitirá Does Someone Have To Go?, a medio camino entre Gran Hermano y Supervivientes y ambientado en una oficina en apuros, en donde son los propios empleados los que han de nominar al próximo despedido. ¿Ironía o insensibilidad catódica?

Algo similar ocurrió en su día con El aprendiz, en el que el tiburón Donald Trump buscaba al nuevo gran talento del mundo de los negocios entre varios candidatos con muchas ganas y pocos escrúpulos. La fórmula de enfrentarse a codazos por ganarse el beneplácito del multimillonario estadounidense fue un éxito que se prolongó durante varias temporadas y que se exportó a varios países, entre ellos España, en donde La Sexta emitió el formato ya en época de recesión y sin apenas repercusión. El publicista Luis Bassat fichó, supuestamente, al ganador de este invento televisivo, Juan Ignacio Lanchares. Meses después el concursante seguía en paro, a la espera de recibir su premio.

Ahora que los tiempos de bonanza económica han quedado muy atrás en el tiempo, también se ha encontrado una vuelta de tuerca al subgénero del reality de oficina. Ya no es un poderoso hombre de negocios quien decide lo que ocurre en su exitosa empresa. Esta vez son los propios trabajadores de una compañía en apuros los que deciden cuál de ellos debe ser despedido, como si de unas nominaciones en un confesionario se trataran, para lograr así la supervivencia de la empresa.

A pesar de lo críticos que solemos ser con la sociedad americana, las continuadas protestas de los espectadores lograron paralizar este peculiar ERE televisado hace cuatro años, indignados por la falta de sensibilidad que la cadena mostraba a todos aquellos ciudadanos que habían perdido su puesto de trabajo como consecuencia de la crisis económica mundial. El reality resurge con una leve concesión cara a la galería. Los empleados no tendrán por qué expulsar obligatoriamente a uno de sus compañeros. El despido será opcional, aumentando le morbo final por saber hasta dónde estarán dispuestos a llegar concursantes y productora (Endemol USA) por el bien del espectáculo. ¿Llegará también un programa de estas características a la parrilla televisiva española?