El móvil se ha convertido en una prolongación del brazo, se pasa todo el día sujeto por una mano y va donde la mano lo lleve. En cualquier momento, un dedo toca su superficie para actualizar información de redes sociales, servicios de mensajería o atender una llamada. Si en tu trabajo empleas cualquiera de estas vías de comunicación y no te importa dedicarle un momentito cuando has terminado la jornada, es muy posible que te afecte el efecto blurring.

Cuando estás tomándote una cerveza y actualizas el correo de la empresa estás difuminando (blurring) el límite entre tu tiempo libre y el horario de trabajo. Esta interferencia es tan rápida que puede que no te des ni cuenta, pero al cabo del día lo has hecho varias veces y no has llegado a desconectar. La barrera entre tu vida laboral y la personal está desapareciendo, y esta situación aumenta el malestar casi sin que te des cuenta.

Lo primero es reconocerlo

Seguro que a tu alrededor los que están contigo te lo repiten continuamente: te pasas el día pendiente del trabajo. Si contestas los correos frente a la tele mientras ves tranquilamente una película, no estás ni tranquilo ni viendo nada. Estás trabajando.

A esta situación se le añade la falta de concentración en el propio trabajo. El resultado es que necesitas dedicar aún más tiempo y además estás expuesto a cometer más errores.

Debes tomar conciencia de esta realidad y hacerla entender en tu empresa. No se trata de enviar un documento en un ratito o de contestar una incidencia en un segundo y ya mañana la resolverás. Todos estos momentos no pueden estar desperdigados y sin control. Es conveniente que establezcas una división más nítida.

Lo siguiente es tomar medidas

Lo deseable es encontrar una solución conjunta con la empresa que satisfaga los intereses de ambas partes. Si se ha dado el paso de reconocer esta situación, hay que cuantificar el tiempo que se dedica fuera de la jornada “oficial”. Este tiempo ha de compensarse de alguna manera. Incluso aunque no consigas hacérselo ver a tu empresa, realiza el cálculo de los periodos en los que interrumpes tu vida personal. Te ayudará a evaluar el coste real que te supone esta actividad.

Por otro lado, organízate. Trata de reunir tareas para realizarlas en intervalos de tiempo concretos. Busca un lugar apropiado, avisa a tu entorno de que a tal hora vas a dedicar un rato a tu trabajo e intenta no sobrepasar los cálculos que has acordado con la empresa o contigo mismo. Anima a los que contacten contigo a que lo hagan dentro de los periodos que establezcas.

Por último, darlo a conocer

Todos debemos ser conscientes de que este tipo de práctica laboral representa un perjuicio desde todos los puntos de vista. El trabajador pone en riesgo su salud laboral y la empresa corre el peligro de que el trabajo pierda eficacia y de que el trabajador se vaya a la mínima oportunidad. Dar visibilidad social a este fenómeno es clave para que se reconozca y se tomen medidas.

El efecto blurring tiene todavía pocos años de trayectoria, pero va camino de convertirse en una de las principales causas de malestar en los trabajos.