El crowdfunding, ese concepto nuevo que tiene una definición tan antigua como la palabra «mecenazgo», está viviendo sus días dorados.

Ya no es tan sólo una moda para apoyar a grupos de música y creadores audiovisuales, si no que se está convirtiendo en una opción sólida de financiación para muchos proyectos.

Plataformas como Kickstarter (líder en proyectos abiertos y recaudaciones exitosas) se han posicionado como una opción viable para conseguir los fondos necesarios y sacar adelante muchas ideas. El ejemplo más reciente es el proyecto todavía abierto, para la película basada en la serie Veronica Mars. En sólo dos días, consiguió recaudar los 2 millones de dólares que necesitaban para llevar a cabo la película, pero a día de hoy, ya superan los 5 millones y están a un paso de alcanzar el récord de participantes.

Es cierto que cualquier producto cultural o social siempre va a conseguir mayor repercusión, pero eso no quiere decir que el crowdfunding no se esté convirtiendo en una opción real y muy beneficiosa para conseguir sacar adelante grandes ideas y proyectos que necesitan el apoyo de sus futuros usuarios.

Según el informe realizado por Massolution, y después de analizar 308 plataformas, en 2012 el crowdfunding recaudó en todo el mundo 2.700 millones de dólares, y se espera que en 2013 supere los 5.100 millones de dólares siendo Estados Unidos el índice más alto en porcentaje de transacciones, seguido muy de cerca por Europa.

Esta es una muy buena noticia para las start ups. A cambio de un porcentaje en las empresas, muchos emprendedores están comprobando cómo a través del crowdfunding obtienen la financiación necesaria para seguir desarrollando sus ideas y poder dar a conocer y convertir en realidad sus proyectos.

Sin embargo, no podemos olvidar que hablamos de fondos recaudados directamente del consumidor, o seguidor, que pasa automáticamente, a ser inversor, a través de su financiación. Por tanto, se necesita un ente regulador que ofrezca garantías tanto a inversores como a los propios creadores.

Con la intención de regular todo este proceso y estas nuevas formas de financiación, ha nacido en Estados Unidos la JOBS ACT que ayudará a profesionalizar todo este nuevo sector. En España aún no contamos con ninguna institución que realice esta función reguladora, pero diversas organizaciones como por ejemplo, Universo Corwdfunding se están moviendo para poder llevarlo a cabo.