Hace ya 18 años que escuché por primera vez el término “Emprendedores”. Fue en Valnalón, en los valles mineros asturianos, en una de las primeras incubadoras de negocio que se creó en España rehabilitando para ello una parte de una antigua fábrica de Duro Felguera, donde asistí a un taller de emprendedores para formarme como técnico de apoyo a la creación de empresas.Desde entonces me he dedicado profesionalmente a apoyar a emprendedores y lo he hecho de maneras muy distintas: consultor freelance, desde una consultora, desde la Administración, la economía social o colaborando con asociaciones. Y estos últimos tres años por internet, como socio y consultor de Infoautónomos.com, donde ofrecemos un amplio conjunto de recursos para crear una empresa y ser autónomo.

Por eso me llama mucho la atención la generalización del término “emprendedores” que se ha producido estos últimos años. Se acaba de aprobar una Ley con ese nombre, los políticos hablan de emprendedores con frecuencia, además con un alto grado de consenso y en la televisión empiezan a proliferar los programas de emprendedores.

Todo ello se ha visto impulsado por el fenómeno de internet y las startups, un nuevo segmento de emprendedores mucho más “cool” que ha atraído la atención de los inversores y los medios.

Asistimos a un verdadero boom de los emprendedores, un boom de esos a los que somos tan aficionados en este país y que automáticamente me hace pensar en si se está generando una burbuja de emprendedores.

Y me temo que al menos en parte así ocurre ya que en la situación de crisis que vivimos hay mucha gente montando negocios por necesidad, gente que opta por el autoempleo ante la falta de perspectivas en el mercado laboral. Pero resulta que el consumo y en consecuencia el mercado siguen bastante deprimidos. Así que el riesgo de que esos negocios no prosperen es mayor de lo que era antes de la crisis, cuando los ratios de negocios que cierran antes de los tres años ya eran muy elevados.

Los emprendedores no van a acabar con el paro ni mucho menos, al menos en unos cuantos años. Lo que hace falta son empresas más grandes y competitivas globalmente, como se pone de manifiesto al constatar que en los países del norte de Europa el porcentaje de autónomos oscila entre el 9% y el 12% mientras que en los del Sur y los que tienen más desempleo oscila entre el 20% y el 25% (En España está aproximadamente en el 18%). O repartir el empleo de otra manera, aunque eso es harina de otro costal.

Este boom emprendedor va a servir para que bajen un poquito las listas del paro y sobre todo para que España cambie su cultura emprendedora, para que se valore más la figura del emprendedor, se reduzca el miedo al fracaso y se entienda que emprender es un proceso que conlleva errores y aprendizaje.

Todo ello hará que tengamos más posibilidades de que algunos pocos emprendedores lleguen a crear empresas grandes y globales, necesitamos más Amancios Ortega. Y que asistamos a un relevo generacional, cultural y terminológico en el ámbito empresarial, no podemos obviar que a los emprendedores antes se les llamaba empresarios y ese es un término que no tiene buena prensa.

En este contexto, los emprendedores de internet son la joya de la corona, los que más seducen y proyectan la imagen de una nueva manera de hacer negocios y enfocarse hacia el mundo y el mercado global. El abanico de oportunidades sigue siendo grande, especialmente en el ámbito de las aplicaciones móviles, por lo que es lógico que todo el mundo (mundial!) se vuelque con este sector.

Pero hay varias consideraciones a tener en cuenta sobre el posible impacto de los emprendedores de internet a la hora de crear empleo:

  • La competencia está creciendo muy deprisa y en algunos sectores es ya muy fuerte, lo que hace que para tener éxito sea necesaria una inversión mucho mayor, sobre todo en marketing digital. Cada vez es más difícil crear un pequeño negocio online de éxito.
  • Al ser empresas tecnológicamente avanzadas, la productividad en estas empresas es mayor que en las empresas offline a las que arrebatan cuota de mercado. Se habla poco de ello pero está pasando, en conjunto, las empresas de internet son menos intensivas en empleo que sus predecesoras y están contribuyendo a destruir más empleo del que crean.
  • Europa está en clara desventaja en este mundo global respecto a países como EEUU y China. La velocidad de la innovación es menor, se ve muy bien con un ejemplo sencillo: con el mismo esfuerzo, una startup novedosa dirigida a un país concreto, en Atlanta o Shangai llegará a un mercado mucho mayor que una startup similar de Sevilla, Lyon o Turín. Si al cabo de un año la startup ha funcionado, la americana o la china estarán más cerca del break-even y tendrán más capacidad de reinvertir sus primeros beneficios, de atraer a grandes inversores y de iniciar su expansión global.

En cualquier caso después de tantos años trabajando con emprendedores, celebro que estén en el centro de atención. Tenemos por delante el reto de que realmente contribuyan a la modernización del país y no se quede todo en una nueva burbuja.