Trabajar en pijama es posible. Y en bañador también, si se tiene un dispositivo resistente al agua. En el espacio y en el tiempo, la jornada laboral está transformándose y adaptándose a una vida más armoniosa con el resto de facetas en la existencia de un trabajador. Parece que cada vez está más cerca el sueño de ganarse el pan desde el chiringuito de la playa, ese icono del lugar de trabajo idílico.

El 96% de las mejores empresas para trabajar incorporan oportunidades para teletrabajar y horarios flexibles en las jornadas de sus empleados. Estas empresas han virado hacia una cultura empresarial donde el presentismo no es la tónica general. ¿Cuáles son las ventajas y a qué retos se enfrenta el trabajo en remoto?

Teletrabajar, mayor autonomía y autogestión

Todas las empresas que componen el IBEX35 (las empresas españolas que cotizan en bolsa) ofrecen a sus empleados la posibilidad de realizar unas horas a la semana trabajando fuera de la oficina. Estas medidas incrementan el grado de satisfacción entre los trabajadores, que afirman disfrutar con esta modalidad (combinada con jornadas en la sede normalmente) de los siguientes beneficios:

  • Mejora de la conciliación con la vida personal, permitiendo una autogestión del tiempo.
  • Aumento del grado de confianza hacia el empleado. La posibilidad de teletrabajar puede funcionar como un premio donde el trabajador siente que se confía en su responsabilidad. Esto favorecería un tipo de liderazgo más horizontal basado en la autonomía.
  • Evita desplazamientos, por lo que el tiempo disponible es mayor. Además ofrece la posibilidad de elegir una vivienda lejos del centro de las ciudades o del lugar de trabajo.
  • Supone una oportunidad para personas con movilidad reducida y el beneficio que implica contar con este talento para las empresas.
  • Reduce el absentismo provocado por la necesidad de conciliación y cuidado de dependientes.
  • Para las empresas puede suponer una reducción de los espacios dedicados a la actividad, con el consiguiente ahorro. Teletrabajar es una opción muy utilizada en empresas tipo startup, donde los costes deben optimizarse y se produce un tipo de trabajo colaborativo en el que los miembros de los equipos pueden estar en diferentes partes del mundo.

Barreras para el teletrabajo

Aunque los beneficios sean cada vez más evidentes y suponga un gran atractivo para la retención y captación del talento, recientemente se ha producido un estancamiento en el número de personas que teletrabajan. Según señala el Monitor Adecco de Oportunidades y Satisfacción en el Empleo 2016, hasta el año 2013 la tendencia del teletrabajo era ascendente, llegándose ese año hasta un 7,5%. A partir de ahí se ha producido un descenso hasta el 6,6%.

La lenta implantación de esta modalidad, aún de forma parcial en las empresas medianas y más pequeñas, está motivada por una  serie de dificultades achacables tanto a la parte de la empresa como por el lado del empleado. Evidentemente no todas las actividades son teletrabajables, pero dentro de las que sí lo son estos son algunos de los escollos que tienen que salvar:

  • Una cultura empresarial tradicional reticente a ejercer el control sobre el desempeño de los trabajadores en la distancia. Desconfianza ante la posibilidad de que el empleado sea productivo sin una supervisión presencial del jefe.
  • Los empleados por su parte tienen que reunir una serie de características, como son la capacidad organizativa, de compromiso y responsabilidad ante los plazos y objetivos. Además, deben tener buenas competencias tecnológicas y saber desenvolverse con fluidez con herramientas TIC.
  • Se puede producir una pérdida de la identidad corporativa al no tener que estar físicamente en la sede. Se puede dar además una pérdida de oportunidades profesionales, ya que la visibilidad del empleado como miembro de la empresa se reduce.

La movilidad en el trabajo, a pesar del espectacular avance en cuanto a dispositivos y desarrollo de herramientas específicas, es una realidad que se manifiesta de forma desigual en la UE. Según datos de Eurostat, el porcentaje de personas que declaran trabajar desde casa tanto “habitualmente” como “en ocasiones” es de un 4,3% en Italia y un 11% en Alemania. Francia (19, 5%) y el Reino Unido  (24,1%) son los países la UE que cuentan con más trabajadores autónomos.