¿No soportas trabajar en un silencio absoluto o eres más bien de los que te molesta cualquier ruidito mientras tratas de concentrarte en sus tareas? No creas que no hay remedio a tus exigencias, una selección muy cuidada de música puede ayudarte en ambos casos a conseguir paz interior y facilitar de paso que tu productividad aumente.

A principios de los setenta, dos investigadores de la Universidad de Birmingham, Fox y Embrey, descubrían los beneficios de escuchar música mientras se trabaja a la hora de producir más. Analizaron si determinadas tendencias musicales influían más que otras y el tipo de tarea que se estaba llevando a cabo mientras sonaban las melodías. Llegaron a la conclusión de que escuchar canciones, con letra preferiblemente, aumenta el rendimiento en tareas repetitivas de ciclo corto; sin embargo, reduce efectividad de las tareas creativas.

Estudios más recientes, como el elaborado por la investigadora T. Lesiuk de la Universidad de Windsor, ratifican los efectos positivos de la música sobre tareas no tan repetitivas o mecánicas. Este estudio se centra en una muestra de trabajadores de cuatro compañías de software y concluye que los que escucharon música mantuvieron no solo mejor ritmo de trabajo, sino también mayor calidad en el desempeño de sus funciones. Según las conclusiones de esta canadiense, no es exactamente la música, sino el estado de ánimo positivo que esta genera, lo que produce este maravilloso efecto.

Pero parece que no el tipo de música importa; si no es la adecuada, puede hacer que la producción disminuya sensiblemente. Esto es lo que han sacado en claro dos investigadores, Padmasiri y Dhammika, de su estudio sobre un caso en Sri Lanka con una muestra de trabajadores de la industria textil. Recomiendan emplear canciones de ritmo rápido, consensuar con los trabajadores las preferencias y adaptar la música al tipo de actividad. En cualquier caso, ven que en la productividad inciden mucho más otros factores, como un buen ambiente, que el poner una música de fondo, por muy adecuada que resulte.

¿Música para todos o cada uno con sus cascos?

En una empresa se puede llegar a conseguir un acuerdo sobre el tipo de música que se va a escuchar. Ya hay emisoras que hacen una programación de amplio espectro, por lo general basada en éxitos, y son las que muchas veces suenan cuando entras a determinados espacios de trabajo. También hay hilos musicales especialmente diseñados para aumentar la buena sintonía del ambiente. No alteran los ánimos y a la vez sirven para homogenizar el ruido ambiente y para concentrarse, que no distraigan demasiado las conversaciones que se producen en el entorno del trabajador o los ruidos de máquinas y aparatos cercanos.

Si tu empresa no ha decidido implantar esta medida, pero tú estás convencido de los beneficios de este arte, seguro que has probado a ponerte los cascos y aislarte del resto para poder centrarte en tus tareas. Hay sitios donde no se ve con buenos ojos este tipo de actitud, pues entienden que el aislamiento es excesivo, pero en realidad, como mostraba el estudio de caso de Sri Lanka, lo más definitivo es el ambiente de trabajo y este puede ser un punto clave para el bienestar de determinados empleados.

Qué escuchar cuando puedes elegir

Si tienes la opción de ponerte tu propia música o incluso si el espacio de trabajo no es muy grande y se decide poner un tipo de música en común, elegid temas que favorezcan la relajación y la concentración, como alguna de las listas de Soundcloud o de Spotify (son muy conocidas listas como Slow Motion, Top Random o Bussines), o bien de webs como www.musicarelajante.es, o incluso podéis acceder a las recomendaciones y canales de YouTube. Las opciones son múltiples y, cuanto mejor os hagan sentir, más repercutirá en la buena marcha de la producción.

Hay quien le coge el gusto a la selección de buena música y todo el mundo se lo reconoce, tiene alma de DJ. Quizá haya descubierto su verdadera vocación. Ya puede darle cuerpo a esta afición con formación específica en este campo.