Como cada año, la jornada del 8 de marzo es un día para la reivindicación de la igualdad real en los derechos de mujeres y hombres. El Día Internacional de las Mujeres pone de manifiesto la discriminación que sufren las mujeres, algo más de la mitad de la población, a lo largo y ancho del mundo.

Esta discriminación afecta a todos los ámbitos de la vida pero es en la esfera del mundo laboral donde los datos se tornan más elocuentes. Pongamos, por ejemplo, nuestra región de influencia: Europa. Las mujeres europeas cobran de media un 14,9% menos que los hombres, según datos de Eurostat. La brecha salarial es aún más amplia en España, las mujeres españolas cobramos un 16% menos que nuestros compañeros varones.

Las mujeres observan los mayores niveles de precariedad en el empleo

Una mayor temporalidad, un mayor índice de subempleo (personas que quieren trabajar más horas pero no encuentran un empleo a tiempo completo), sueldos más bajos en puestos de responsabilidad, lugares donde más se ensancha la brecha. Oficios feminizados donde se remunera peor (sanidad, educación, cuidados profesionalizados). Barreras al acceso a profesiones mejor pagadas, a puestos de responsabilidad con mayores ingresos. Mayor dedicación por parte de las mujeres a las tareas para el sostenimiento de la sociedad a través de los cuidados en detrimento de sus carreras profesionales…problemas todos ellos que caracterizan el empleo femenino.

Un dato significativo confirma esta realidad. Según la última encuesta del INE sobre condiciones de trabajo, de las 278.100 personas que trabajan a tiempo parcial por tener que cuidar a menores o dependientes 263.900 eran mujeres, casi un 95%  del total.

Y los informes lo señalan una y otra vez.  Anualmente, el Foro económico Mundial (World Economic Forum- WEF) publica un completo informe sobre brecha de género. Ha creado el Índice de Brecha de Género. Este medidor no solo examina la retribución si no que tiene en cuenta otras variables que afectan a la desigualdad de género. El dato se construye sobre cuatro factores: el grado de participación en la economía y las oportunidades, el logro educativo, la salud y supervivencia y el empoderamiento político de las mujeres. Según el estudio, la brecha de género alcanza el 32% a nivel mundial. España, con un 25,4% se sitúa en el puesto número 29.

Este documento es uno más de los que constatan una situación que afecta a la totalidad de los países. El movimiento feminista trata de revertir esta situación a través de la concienciación social apremiando a los gobiernos a tomar medidas mediante políticas públicas que acaben con esta desigualdad. Y es que, parece que la sola presencia de una ley que impida la discriminación por razón de sexo, incluida en la totalidad de los países democráticos, no es suficiente para atajarla.

Medidas para cerrar la brecha salarial

Para tratar de reducir esta desigualdad, una serie de países pioneros en el entorno europeo han decidido tomar cartas en el asunto y han adoptado las medidas recomendadas por la Comisión Europea en esta materia en 2014 instando a los Estados miembros a impulsar políticas de transparencia salarial gracias a la aprobación de leyes que tratan de garantizar que la brecha salarial no tenga lugar.

Este es el ejemplo de cuatro estados europeos. Islandia es el país con la menor brecha salarial del mundo según el World Economic Forum, con un 15%. Desde enero del 2018 una ley de transparencia obliga a las empresas de menos de 25 trabajadores a publicar los datos sobre la remuneración de empleadas y empleados para sacar a la luz pública los salarios y que no tenga lugar esta discriminación de forma encubierta. Aquellas empresas que los incumplan serán sancionadas económicamente.

El Reino Unido (índice de brecha de género-Ibg- del 22,6%, según  el WEF), obliga desde abril de 2018 a las empresas de más de 250 trabajadores a publicar la diferencia de salarios entre ellas y ellos y las medidas que emprenderán para atajarlas.

También desde enero de 2018, en Alemania (Ibg del 23%) las mujeres podrán pedir información sobre el salario de sus compañeros en las empresas de más de 200 trabajadores y denunciar si hay discriminación, las de más de 500 empleados deberán realizar informes salariales públicos.

Portugal (ibg del 26,3%), ha sido el país europeo que más recientemente ha aprobado una ley de transparencia sobre salarios entre hombres y mujeres para empresas de más de 250 trabajadores. Una ley dirigida a combatir la brecha salarial.

En España (ibg del 25,4%), el pasado año, con el gobierno popular se trabajó junto con patronal y sindicatos sobre un borrador para avanzar en una ley de transparencia que permitiera luchar contra la brecha de género. Esto quedó en suspenso tras el cambio de gobierno.

Día Internacional de las Mujeres: países donde la brecha salarial no es posible

Huelga feminista, “Si nosotras paramos, se para el mundo”

Bajo este lema mujeres de todo el estado (y del mundo) están convocadas por el movimiento feminista a realizar una huelga de 24 horas durante esta jornada del 8 de marzo, según se informa en hacialahuelgafeminista.org, web que recoge sus reivindicaciones.

Con este fin, se ha creado la huelga feminista, concepto que amplía los límites la huelga laboral y que pretende poner el foco en cuatro aspectos: la justa consideración de la participación de las mujeres en la economía, eliminar las diferentes formas de violencias contra las mujeres, reivindicar la libertad y autonomía sobre sus cuerpos y que se reconozca el derecho a migrar como parte de los derechos humanos, además de poner el valor de las mujeres migrantes para la sociedad.

 ¿Cómo se para el mundo?

Desde el movimiento feminista se reclama que las mujeres no solo trabajan en el ámbito laboral si no que emplean gran parte de su tiempo en el cuidado y sostenimiento de la familia, que, pese a que tiene una traducción económica cuando se profesionaliza, es trabajo invisible para el mercado.

Las mujeres paran de consumir este día porque el modelo de consumo está basado en la explotación de los recursos y las personas, sobre todo mujeres, en todas las latitudes del planeta.

Las mujeres paran también en colegios, institutos y universidades porque es allí donde se aprenden y reproducen los modelos que impiden crecer en un mundo con igualdad social.

Huelga de cuidados, consumo, educativa y laboral se unen para luchar contra la discriminación de género demostrando que si las mujeres paran, se para el mundo.