Hasta la fecha, las faltas al trabajo justificadas podían considerarse causa de despido procedente. Es lo que se llama despido objetivo o, más concretamente, despido por absentismo justificado. La buena noticia para los trabajadores es que el Gobierno ha derogado hoy el artículo que permitía esta práctica. Ahora, no podrán despedirte por una baja de enfermedad. O, si lo hacen, tendrán que indemnizarte por despido improcedente.

¿Qué artículo se deroga y cuándo entra en vigor esta derogación?

El artículo derogado es el artículo 52 (apartado D) del Estatuto de los Trabajadores. Este permitía el despido por acumulación de bajas médicas. Eso sí, siempre que no fueran por accidente de trabajo, maternidad o paternidad, o tratamiento de una enfermedad grave o cáncer. Tampoco las causadas por representar a los trabajadores ni por secundar una huelga. Todo ello seguirá protegido lógicamente, pero además, si tienes una enfermedad por la que tienes frecuentes faltas al trabajo justificadas o bien has sufrido un accidente fuera del horario laboral, también se considerará improcedente que te despidan.

Esta normativa lleva en el Estatuto de los Trabajadores desde 1980. Sin embargo, dos reformas laborales le dieron alas para su aplicación. En un principio, para poder despedir mediante esta modalidad, el absentismo general en la empresa debía superar el 5% en el mismo periodo en el que había faltado la persona despedida. Con la reforma de 2010, se redujo a la mitad este porcentaje y con la de 2012, se eliminó por completo este requisito.

La propuesta de la ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, se centra en revertir este daño. Esta acción es la primera, pero no la última de una serie de medidas que tratarán de acabar con algunas restricciones de derechos iniciadas en época de crisis.

La derogación del mencionado artículo en el Consejo de Ministros implica su publicación en el Boletín Oficial del Estado. Un día después entrará en vigor el nuevo decreto ley. De esta forma, el absentismo justificado dejará de ser una causa de despido objetivo. En consecuencia, pasará a ser improcedente.

Despido por otro tipo de absentismo laboral

Que el despido objetivo pase a ser improcedente en el caso del absentismo justificado no quiere decir que esto mismo vaya a suceder con todos los tipos de absentismo. Si faltas al trabajo de manera continuada y sin causa justificada, te pueden aplicar un despido disciplinario, tanto antes de la derogación como después.

Ahora bien, no todas las ausencias hay que justificarlas. Los trabajadores tienen derecho a ausentarse de su puesto sin presentar ninguna justificación cuando esté reflejado por convenio o incluso por costumbre de la empresa. Nos referimos a los días de asuntos propios o de libre disposición.